viernes, 7 de abril de 2017

Malvinas, una puerta para conquistar el mar y la Antártida Argentina

(laizquierdadiario.com) Nicolás Vigarelli.- A partir de su dominio en las islas, Gran Bretaña comenzó a extenderse en el mar Argentino y a depredar recursos hidrocarburíferos y pesqueros. A su vez, confeccionó un reclamo de lo que denominan “Territorio Antártico Británico”

Hace pocas semanas, ante la proximidad de un nuevo aniversario de la guerra, integrantes de la Comisión de la Memoria viajaron a Malvinas. Tras esa visita, Adolfo Pérez Esquivel -quien presidió la comitiva- comentó en varios medios nacionales su sorpresa por la gran base militar, conocida como Mount Pleaseant, que pudo ver en la isla. Y en uno de los museos que recorrió en su estadio, un mapa llevaba una leyenda que le llamó la atención: “Nuestro próxima objetivo es la Antártida”.

“Un mapa trazado con trazos perimetrales en rojo donde están las islas Malvinas, los islotes, y también parte de lo que es el Mar Argentino y el de Chile. De todo eso se quieren adueñar los británicos en su expansión colonialista”, aseguró Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz.

Las islas Malvinas fueron ocupadas por el Imperio Británico en 1833. Hasta 1964, el argumento de la Corona para defender su posesión de la isla fue la prescripción, es decir, que la ocupación continua de las islas por más de 100 años le otorgaría el título sobre las mismas. Sin embargo, conscientes de la debilidad del argumento, viraron en su estrategia y comenzaron a hablar del derecho de los isleños a la autodeterminación.


El 16 de diciembre de 1965, la ONU reconoce por primera vez –con la aprobación de la resolución 2065- la disputa de soberanía por las islas entre Argentina y Reino Unido, en el marco de una situación de dominio colonial, y llama a las partes a resolverlo "sin demora". Esta resolución de la Asamblea General es ignorada por la Corona hasta el día de hoy. El punto cúlmine de la coartada británica sobre la "autodeterminación" fue el referéndum celebrado en las islas en marzo de 2013, en el que los kelpers -habitantes de Malvinas- votaron seguir siendo ingleses. No obstante, tanto la Argentina como la comunidad internacional desconocen el referéndum.

Actualmente, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas sigue instando a Gran Bretaña y a Argentina a sentarse a negociar. La Corona británica no solo se niega a hablar del tema, si no que confeccionó su propio plan para avanzar desde la posesión de la isla tanto en derechos marítimos y exploración de recursos naturales, como en la conquista de lo que ellos mismos denominan “Territorio Antártico Británico”.

Zona de Conservación Externa de las islas Malvinas

“Falkland Islands Outer Conservation Zone”. Así denominó Gran Bretaña, el 22 de agosto de 1994, al territorio marítimo que circunda las islas, momento en el que extendió unilateralmente su jurisdicción hasta las 200 millas de las líneas de base costeras, excepto en las zonas que chocan con la Zona Económica Exclusiva argentina.

La Argentina, por su parte, presentó el 21 de abril de 2009 ante la ONU su solicitud de extensión de reconocimiento de soberanía sobre el lecho y subsuelo de la plataforma continental hasta una distancia máximo de 350 millas náuticas. Este pedido fue aprobado por unanimidad, el año pasado, en un fallo de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU, por lo que Argentina extendió sus derechos de soberanía sobre recursos del lecho y subsuelo en más de 1.784.000 km2 de plataforma continental más allá de las 200 millas marinas. Sin embargo, todo lo relacionado a la cuestión Malvinas quedó al margen de la decisión del Comité de la ONU, al tratarse de territorios en disputa.

Actualmente, el mar que circunda Malvinas es rico por su fauna marítima, principalmente compuesta por merluzas, langostinos y calamares. La política entreguista, con su respectiva legislación, de los gobiernos argentinos con respecto a los territorios marítimos ha reforzado la consolidación de los ingleses en Malvinas, que no solo explotan los mares que rodean la isla para la pesca, sino que otorgan licencias de pesca a otras naciones. No es casual la baja en la captura de calamares que viene sufriendo Argentina en años anteriores. Si el 1986 los ingleses ocupaban un territorio marítimo equivalente a 23 Malvinas, en 1991 ya eran unos 211 mil kilómetros cuadrados. Actualmente ocupan aproximadamente 1.650.000 km2.

Pero no solo se trata de pesca, ya que también se han confirmado yacimientos petroleros al norte de las islas, que ascenderían a los mil barriles de crudo. En septiembre del año pasado, tras una reunión de la canciller argentina Susana Malcorra con el vicecanciller británico de Asuntos Exteriores, Alan Duncan, hubo un acercamiento en el que el gobierno de Macri se manifestó dispuesto a terminar con la política de sancionar a empresas petroleras que operan en el país y también realizan exploraciones petroleras en las Malvinas. Esto sería en pos de una supuesta exploración conjunta, sin embargo, implica un paso atrás en la reivindicación soberana y le daría consentimiento a Gran Bretaña de depredar recursos nacionales, como ya lo hacen otras empresas de capitales extranjeros en territorios continentales de Argentina (tal es el caso de Vaca Muerta).


En enero, un vuelo de control marítimo realizado por la Fuerza Aérea, encontró “ciudades” de barcos; cientos de pesqueros extranjeros que se ubican en el límite de la Zona Económica Exclusiva de Argentina para llevarse el codiciado “calamar argentino”.

“Territorio Antártico Británico”

La Antártida es el continente más austral de la tierra, y con sus 14 mil kilómetros cuadrados es el cuarto más grande, después de Asia, América y África. Sin embargo, por su lejanía y clima hostil, fue el último continente en ser descubierto por el hombre. Avistada por primera vez en 1820, la Antártida está escasamente poblada y sus habitantes deben regirse por el “Tratado Antártico”, firmado en 1959, que prohíbe actividades militares, extracción de minerales y apoya la investigación científica, entre otras cuestiones.

Argentina tiene presencia ininterrumpida en la Antártida desde 1904. Actualmente cuenta con 6 bases permanentes y 7 bases de verano. La Antártida Argentina es un reclamo territorial del país, que considera como una de sus regiones geográficas a los territorios antárticos que van entre los meridianos 74°0 y 25°0, el paralelo 60°S y el Polo Sur.

Sin embargo, este reclamo se superpone totalmente con lo que la Corona inglesa denomina como el “Territorio Antártico Británico”, que comprende las tierras al sur del paralelo 60°S, entre los meridianos 20°O y 80°O con vértice en el Polo Sur. Cabe destacar que el reclamo británico, al igual que el argentino, se superpone parcialmente con el reclamo de Chile.

Gran Bretaña tiene solo dos bases con ocupación permanente en la Antártida: la Base Halley (desde allí se descubrió, en 1985, el agujero de ozono. Recientemente, esta base tuvo que ser relocalizada por el desprendimiento, producto del calentamiento global, de una inmensa capa de hielo) y la Base Rothera, ubicada en la península antártica, cercana a bases argentinas.


En la imagen se pueden ver los reclamos que hacen distintos países sobre la Antartida. El Reino Unido considera propia, a partir de su soberanía en Malvinas, una porción que comprende todo el territorio antártico argentino, además de una parte del de Chile.

El reclamo sobre la plataforma antártica lo pueden realizar las naciones a partir de la cercanía territorial. Las Islas Malvinas, por lo tanto, no son más que una puerta de entrada, un punto de partida para el apetito colonizador del Imperio Británico, que desde ahí busca extender su influencia -definitivamente- al mar argentino -con su fauna y yacimientos de hidrocarburos- y al continente antártico.