lunes, 10 de abril de 2017

Malvinas, una causa nacional y latinoamericana

"Nunca se encontrará un inglés que no tenga razón, todo lo hace por principios. Te guerrea por principios patrióticos, te esclavizan por principios imperialistas, te oprimen por principios de fuerza, te roban por principios de comercio; sostienen a su rey por principios de lealtad y lo decapitan por principios democráticos” (Bernard Shaw).

Señor Director:

El 2 de abril de 1982 es una fecha que marcó en la historia del pueblo argentino y Latinoamérica toda, el rostro del imperialismo rapaz en toda su expresión. Argentina en esos momentos estaba gobernada por una dictadura cívico militar y pertenecía "al mundo occidental y cristiano” y era aliada incondicional de la OTAN.

Habría que dilucidar con precisión y con análisis freudiano qué pasó por el pensamiento del generalato para emprender esta gran batalla contra el imperialismo. Muchos trataron de definirlo como una aventura irresponsable, otros sostenían que era inoportuna porque tendría que haberlo hecho en otra ocasión favorable, otros sostenían que era una farsa ya que ya había arreglo con los ingleses para negociar con Norteamérica y poner alguna base naval; otros decían que la ocupación "esconde” el propósito de Galtieri y otros jefes militares de tapar los asuntos de los desaparecidos en la lucha antiterrorista y ponían como pantalla a Malvinas y otros decían que la ocupación era un acto positivo pero realizado por un gobierno fascista, etc. etc.


Es normal que en los países semicoloniales su cultura e ideología se reflejen en estos pensamientos, la derecha conservadora, la izquierda cipaya y la ultraizquierda y los universitarios fuvistas con sus intelectuales genuflexos al imperialismo.

El pueblo en su conjunto, movido en la fibra más íntima de su patriotismo nacional, le mostraba al general Galtieri cuando se asomó al balcón que las Malvinas eran argentinas y que el balcón era de Perón, cosa inexplicable para la entente universitaria de base mitrista oligárquica, la única fuerza que se expidió escribiéndole dos cartas una al general Galtieri y otra a la Suprema Corte fue la izquierda nacional representada en el FIP conducida por el secretario general el Dr. Abelardo Ramos y que acompañaron en las dos solicitadas el Dr. Luis María Cabral y el Dr. Pieroni, sugiriéndole medidas cautelares que tenía que tomar el gobierno militar y la suprema Corte de Justicia, por ende, cayó en saco roto porque tanto el Ejército como la Corte entraron en contradicción en la cual tenían que resolver si ellos pertenecían al mundo occidental y cristiano o a un país semicolonial del tercer mundo el cual tiene que ser obediente a las leyes y al mandato del imperio.
Trotsky, en su obra "por los Estados Unidos socialista de América Latina”, sostenía que en una guerra entre la república democrática imperialista civilizada y la monarquía bárbara y atrasada de un país colonial, los socialistas deben estar enteramente del lado del país oprimido, a pesar de ser monárquico, y en contra del país opresor, por muy "democrático” que sea.
En tiempos de Irigoyen también fue criticado cuando éste ordenó a la Armada solo saludar a la bandera de Santo Domingo cuando la isla estaba ocupada por los yanquis, fue acusado de ser un instrumento de Gran Bretaña. Perón también fue acusado de ser un agente nazi ante la neutralidad en la 2da guerra mundial, en tanto solamente la izquierda nacional predecesora del FIP, sostenía al gobierno de Perón. Esta constante de la expresión de los intelectuales genuflexos a la ideología imperialista también hizo oír sus voces con un clamor cipayo cuando el gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner hizo frente al imperialismo reclamando la soberanía y el respeto internacional de nuestras islas Malvinas. En esa época también fue reivindicado el gaucho Rivero, ignorado por la Academia Nacional de Historia, argumentando que el levantamiento que hizo en las Islas Malvinas cuando era mal pago y creando un amotinamiento y en franca rebeldía a los intereses ingleses, al construir el pabellón argentino por primera vez el 26 de agosto de 1833 calificando a este hecho histórico como vandálico y no como un hecho histórico patriótico y soberano, por ende no podía entrar en su "historia oficial”.
Nuestro gobierno tiene que retomar el camino de la unión latinoamericana a través de las instituciones creadas últimamente como el MERCOSUR, el UNASUR y el CELAC y dejar de coquetear con el G-20, porque éste fue creado para salvar los desastres económicos financieros que tuvo Estados Unidos y la Eurozona donde los países en vía de desarrollo tendrán que pagar las fiestas a las cuales no fuimos convidados.
Apoyamos con fervor que el movimiento nacional haya retomado la bandera irrenunciable de la Izquierda Nacional. Malvinas tiene que ser la causa de nuestra verdadera unión latinoamericana y dejar de lado el famoso mundo occidental para que tengamos un nuevo Ayacucho.
Hoy asistimos a un proceso de desmalvinización, tomando viejas recetas que el imperialismo envía a los países semicoloniales a tal punto de no mostrar la afrenta que hizo el Reino Unido al confeccionar su Atlas donde incorporan a Malvinas como territorio de su imperio mostrando una vez más sus intereses de enclaves coloniales y estratégicos tanto el inefable presidente y su representante de la diplomacia argentina no pidieron que ratifiquen o rectifiquen tremendo atropello no tan solo a nuestra soberanía sino a toda Latinoamérica.

Prof. Ricardo Solohaga
DNI 12.433.688