lunes, 31 de marzo de 2014

Malvinas: teen agers herederos del teniente Roberto "Toto" Estévez

POR OSCAR ABUDARA BINI

Alumnos de Posadas, Misiones: gesta del gaucho Rivero. Los firmantes, somos alumnos del 4to. año de Polimodal, Posadas, Misiones. Nosotros nacimos en la desmalvinización, conocimos de su existencia por boca de nuestros padres y así crecimos. En la escuela supimos que trabajaba en ella un hermano del Teniente Roberto Estévez, un héroe misionero como nosotros, que se sumó a la figura de Andresito.

estevez2Tumba Tte estevez

Reconocemos nuestro desconcierto y desconocimiento, pero un día se presentó en las aulas una profesora del área de lengua, quien nos informó que estudiaríamos sobre la Guerra de Malvinas.



A partir de ese día, conocimos al héroe, al hombre, al joven que fue alumno del Colegio Nacional de esta ciudad. Al cabo de un tiempo comenzamos a llamarlo por su nombre: Roberto Néstor Estévez y luego fue simplemente Toto.

Por suerte viven las personas que lo conocieron como su hermana María Julia quien nos contó cómo era, el niño, el joven, el aspirante a oficial, el comando y el héroe durante la guerra.

También nos visitó la Fundación Malvinas integrada por Elsa Rodas y el coordinador veterano de guerra Carlos Bonetti. Estas personas no solo nos hablaron, sino que trajeron mapas de nuestras Islas. Así pudimos ver los lugares de los combates, los avances y retrocesos. El valor, el miedo, el dolor, la muerte y la desmalvinización que creemos que significó la muerte civil, de hombres que lo dieron todo por nuestra patria.

A partir de ese momento, algo cambió en nosotros, discutimos, afirmamos y nos negamos a permanecer en silencio. Fue un cambio muy grande para nosotros.

Los alumnos personificaron a los héroes como Roberto Estévez e Ismael Oscar Poltronieri. Los escuchamos en silencio, al finalizar avanzamos hacia ellos con las pequeñas banderitas de plástico que teníamos, con un solo grito: ¡Argentina¡ ¡Argentina¡¡Argentina!

Fue como si ellos, los que fueron y los que son estuvieran vivos, y nuestra patria también.

Aún estamos desconcertados, hemos obtenido el derecho a hablar y a escuchar, casi de golpe. Los adultos no se ponen de acuerdo y nosotros afrontamos el peso de voces contradictorias. No es fácil ser jóvenes, en este contexto.

Sabemos que este año habrá un acto en Buenos Aires para recordar y reconocer al Gaucho Rivero. Nosotros ya hemos comprendido que un hombre puede ser analfabeto y patriota a la vez.

Lo aprendimos al conocer a través de lecturas a Ismael Poltronieri, con el libro "Los peones de Malvinas" de Roberto García Lerena. Tuvimos la oportunidad de conocerlo cuando en la biblioteca Popular de esta ciudad, se proyectó "El héroe del Monte Dos Hermanas" la película de su heroísmo. Vimos llorar a los adultos. Algo cambió dentro de nuestra cabeza a partir de esa noche.

Sabemos que Poltronieri fue condecorado por su valor en combate.

Nos preguntamos ¿y el Gaucho Rivero? Han pasado 180 años y eso es mucho tiempo para nosotros.

Ese gaucho, seguramente analfabeto, acompañado por unos pocos hombres enfrentó al apropiador de nuestra tierra. Aquella tierra de la turba, la nieve, el viento y el frío, al puro calor de la palabra patria. Fue detenido, apresado, encarcelado y vaya saber cuántas cosas más pasó a bordo de la nave que lo llevaba lejos de su patria, que es la nuestra.

Al cabo de un tiempo lo reenviaron a nuestro país ¿Creían acaso que lo habían doblegado? No fue así, vivió para luchar en la batalla de la Vuelta de Obligado y por esa lucha nosotros tenemos nuestro río Paraná.

Los apropiadores una y otra vez lo intentaron, sin poder doblegar el valor de un pueblo humilde, pero valiente.

En la historia reciente que nuestros mayores recuerdan, que los ingleses desde un submarino hundieron al ARA General Belgrano, en forma ilegal.

No ayudaron a los náufragos, cuyos cuerpos se quemaban en el petróleo que ardía en el mar helado. Muchos murieron en las frías aguas de nuestro mar.

Lo sabemos porque la Lic. Elsa Mabel Rodas, enfermera en el Hospital de Puerto Belgrano, nos lo contó. Ellas los atendieron, eran grandes quemados. Esos que casi nunca se salvan por que se infectan y sin embargo, ellos sobrevivieron por el amor de esas mujeres.

Perdonen, pero Buenos Aires está muy lejos de Misiones y aunque somos alfabetizados, siempre estamos lejos y nos cuesta asumir mediante el razonamiento que va a pasar allá.

Hoy nos ha convocado nuestra profe y aquí estamos escribiendo, previas peleas por el tema. No somos malos, amamos a nuestra patria y por ello desconfiamos, discutimos y pensamos que quizás nadie lea o no entiendan lo que escribimos porque somos chicos, pero pensamos, hemos aprendido a pensar, mediante las lecturas.

Estamos aprendiendo y nos cuesta, pero los profesores nos dicen que el saber nos hará libres como el gaucho Rivero, Poltronieri, nuestro Toto Estévez y muchos más.

Agradecemos a quienes nos permiten desde estás palabras hacer llegar lo que pensamos. Muchas gracias por la oportunidad. Atte.

Nuñez Pamela. 18 años. DNI 39.046.830

Del Rosal Federico. 16años. DNI 40.342.886

Chavez Jhonatan, 17 años. DNI.40.791.910

Dirección y Coordinación: Estela Mariscal Valdez

Carta del teniente Roberto Estévez a su padre

Regimiento de Infantería Mecanizada 25, Sarmiento, Chubut

27 de marzo de 1982

Querido Papá: Cuando recibas esta carta, yo estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios. El que sabe lo que hace, ha dispuesto que muera en el cumplimiento de la misión.

¡Fijate qué misión! Te acordás cuando era chico y hacía planes destinados a recuperar las Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía. Dios ha querido que este su hijo, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a Nuestra Patria. Lo único que les pido es que restauren una sincera unidad en la familia, que me recuerden con alegría y que mi evocación sea apertura a la tristeza.

Papá, hay cosas que no se dicen entre hombres, pero hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido, por creer en el honor, por tener tu apellido, por ser católico argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y ser fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.

Hasta el reencuentro, un fuerte abrazo. Roberto

Acciones del teniente Roberto Estévez

Fue ascendido post mortem al grado de Teniente Primero y recibió la Cruz al Heroico Valor en Combate, al igual que el soldado Ismael Poltronieri, máxima condecoración otorgada por el gobierno argentino.

Los fundamentos para otorgar esta distinción a Estévez son "Por dirigir un contraataque en la noche, en una zona ocupada por fuerzas enemigas muy superiores, para permitir el repliegue de efectivos propios comprometidos. Pese a resultar seriamente herido, continuar en la acción, ocupar el objetivo asignado y mantenerlo a pesar de la situación desventajosa, rechazando sucesivos ataques, oportunidad en la cual ofrenda su vida"

Colofón

La carta de Estévez a su padre, está expuesta en una estación del subterráneo línea D.

La rebelión del gaucho Rivero


Antonio Rivero, pastor y esquilador de ovejas de la colonia de Puerto Soledad,  acompañado de otros ocho gauchos, el 26 de agosto de 1833 se rebeló contra la  autoridad inglesa y dieron muerte a algunos funcionarios. “Hasta enero –dice  José María Rosa– estuvieron las Malvinas bajo el control de los gauchos de  Rivero.”

gaucho-riveroPor José Luis Muñoz Azpiri (h) *
Las familias de los colonos ingleses fueron confinadas a un islote y alimentadas  por los sublevados. En octubre llegaron algunos balleneros ingleses, pero no se  atrevieron con los amotinados; debió esperarse a enero de 1834, en que una  goleta de guerra consiguió imponerse y Rivero y los suyos cayeron presos. Se les  hizo un proceso en el buque “Spartiate”, de la estación naval británica de la  América del Sur. Tan inicuo, que el Almirante inglés no se atrevió a  convalidarlo, y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los  suyos en la República Oriental del Uruguay. El cabecilla fue dado de alta en el  ejército argentino por Rosas, para morir, como era su ley, el 20 de noviembre de  1845 peleando contra los ingleses en la Vuelta de Obligado.
Juan Carlos Moreno, figura consular de la historia malvinera, hizo una excelente  síntesis de este hecho controvertido de la historiografía argentina; si bien el  mérito de sacar a Rivero del anonimato se debe a la enconada labor de Martiniano  Leguizamón Pondal, quién después de arduas investigaciones, de revisar archivos  y de recoger la tradición oral subsistente en Entre Ríos, escribió ese precioso  libro que tituló “Toponimia criolla de las Malvinas”.
Veamos que dice Moreno:
“Después de haber usurpado las islas Malvinas, con el abuso de la fuerza, el  capitán inglés John James Oslow se alejó del archipiélago dejando 31 hombres,  sin contar las mujeres y los niños. Poco después regresó a Puerto Soledad Mateo  Brisbane, que había sido mayordomo del gobernador Vernet y ahora estaba al  servicio de los ingleses. Dos extranjeros más estaban provisoriamente al frente  de la comandancia: el capataz francés Simón y el carnicero irlandés Dickson. De  los argentinos, ocho estaban en desacuerdo con el nuevo estado de cosas,  capitaneados por Antonio Rivero, que había ido a las islas capitaneado por Luis  Vernet.
Vernet tenía por costumbre pagar al personal con vales, que luego eran canjeados  en la proveeduría. Dickson se negaba a reconocer los vales de los peones, y  Simón ponía trabas para entregar el ganado manso como alimento, obligando a los  paisanos a que se rebuscasen con las vacas chúcaras dispersas por los valles.
No pudiendo tolerar por más tiempo esta situación, los criollos se sublevan el  26 de agosto de 1833, atacan la comandancia y matan a Brisbane, a Dickson y a  Simón. “Los gauchos llevados casi al frenesí –dice Leguizamón Pondal– con una  furia patriótica, sacaron la enseña inglesa y, delirantes, enarbolaron la de  Belgrano”. Fue así como Antonio Rivero y sus compañeros recuperaron el dominio  de las Malvinas y se mantuvieron en ellas durante seis meses, totalmente  ignorados de las autoridades argentinas y sin medios para comunicarse con el  continente.
El 23 de octubre entró en Soledad la goleta inglesa “Hopeful”, comandada por  Henry Rea, y al enterarse de la situación, zarpó nuevamente, sin atreverse a  izar la bandera inglesa, para dar cuenta del cambio operado. Poco después llegó  la “Antartic”, en demanda de alimentos, y Rivero le entregó varias reses de  vacuno. Proveía, también, de carne a los demás pobladores, algunos de ellos  recluidos en el islote Peat.
Viendo que no llegaban socorros de Buenos Aires, Rivero se dispuso a construir  una balsa que pudiera conducirlos a la costa continental. No pudiendo cumplir  sus deseos, porque el 3 de enero de 1834 entraban los buques “Challenger” al  mando del capitán Seymur, y “Hopeful”, comandado por Rea, que había ido a  buscarlo. Al frente de este contingente numeroso y armado venía el teniente de  marina Henry Smith, enviado probablemente por el capitán Oslow. Smith enarboló  nuevamente la insignia británica y organizó una partida para capturar a los  criollos, que se habían alejado a la vista de aquel contingente armado. Después  de sufrir una persecución encarnizada, que duró cerca de tres meses, y de haber  perdido dos hombres, el gaucho Rivero, sin otra arma que su facón, extenuado y  hambriento, se entregó.
Los ingleses labraron varias actas con las declaraciones de los presuntos  testigos y de los prisioneros, naturalmente coaccionados, donde hacían aparecer  como vulgares delincuentes a Rivero y sus compañeros. Después, engrillados,  fueron transportados a Londres para ser juzgados por el Almirantazgo británico.  Lo curioso es que el tribunal no encontró materia para condenarlos, sea porque  no daba valor a las actas fraguadas, sea porque consideraba que los gauchos  pelearon en defensa de un territorio argentino, que ellos habían usurpado y  dispuso que fueran devueltos a su patria.
El vapor ‘Talbot’ viajó al sur y dejó a Antonio Rivero y a sus compañeros en  Montevideo. De allí pasó Rivero a Entre Ríos, su provincia, según tradición  oral, recogida por Leguizamón Pondal, el gaucho Rivero más tarde se habría  enrolado en las milicias del general Mansilla y habría perecido en el combate de  la Vuelta de Obligado.” (1)
Sin duda, una hermosa parábola, para un hombre sencillo y de escasa o nula  instrucción como todo el paisanaje de su época, que, sin embargo, encendió una  estrella de rebelión en las islas usurpadas…
La personalidad de Antonio Rivero ha sido motivo de discusión por parte de los  historiadores, a pesar de su penosa y heroica vida. Fermín Chávez lo compara con “…la Nana Sahib, el indio que en 1857 encabezó la rebelión de los sepoys  consumando una matanza de ingleses en la ciudad de Kanpur”. Otros, basándose en  crónicas de origen británico sobre la sublevación gaucha, lo consideran un  gaucho matrero. Para Vicente Sierra no fue “… ni bandolero, ni prócer”.
La Academia Nacional de la Historia, en un dictamen dado el 19 de abril de 1966,  firmado por los académicos de número Ricardo R. Caillet-Bois y Humberto F.Burzio,  dijo:
“Los antecedentes documentales hasta ahora conocidos, no son nada favorables  para otorgar a Rivero títulos que justifique un homenaje”. “Es deber y  responsabilidad de la Academia Nacional de La Historia, como institución asesora  del Poder Ejecutivo, comprobar fehacientemente el hecho y si el mismo reviste  carácter de verdad histórica indubitable de la defensa de la heredada patria”.
Fue este dictamen el que se invocó para anular la designación de Puerto Rivero  para la capital del las islas, dada la mala impresión que causaba entre los  habitantes que lo consideraban un forajido. Claro, la colonización de Australia  la hicieron con becarios universitarios y el Ejército de Salvación. Finalmente,  entre dimes y diretes, en lugar de restaurar el nombre histórico, Puerto  Soledad, se eligió la originalísima denominación de Puerto Argentino.
Distinta ha sido la actitud de Gran Bretaña respecto a su venerado –e  inexistente para los árabes– “Lawrence de Arabia”, un apasionado por la aventura  y los muchachitos, al decir de Enrique Oliva, que el cine ha elevado a la  categoría de mito al igual que otras fábulas históricas. (El indigesto bodrio de “El Álamo” es un buen ejemplo).
José María Rosa criticó ese dictamen, donde se juzgó con documentos ingleses la  actitud de argentinos que quisieron vivir bajo el pabellón nacional, arriando el  estandarte foráneo en Puerto Soledad.
(1) Moreno, Juan Carlos. “El gaucho Rivero habría caído con las milicias del  general Mansilla en la Vuelta de Obligado” En: Suplemento del diario “Mayoría” 26 de agosto de 1974
(*) Miembro de Número del “Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan  Manuel de Rosas”

Malvinas y la invención de la novela-verdad

Tiene virtud literaria pero no es ficción. “Malvinas, la trama secreta” es el sugerente relato del “crimen de la guerra” cometido hace 30 años por argentinos e ingleses. Su edición definitiva suma 200 páginas a la investigación original.

POR Rodolfo Terragno

La novela histórica puede ser embaucadora: mezcla verdad y mentira, turbando al lector desprevenido o crédulo. La historia a secas, a la vez, deja a los lectores fuera. Suele convertirlos en meros oyentes de monótonos relatos. Malvinas: la trama secreta inauguró un género distinto: la novela-verdad.

El argumento es historia pura. El estilo, literario. Tal vez el efecto habría sido mayor si el texto no se hubiera escrito en pretérito sino en presente histórico.

Con todo, mientras nos internamos en el libro, sentimos que somos testigos presenciales de los acontecimientos:

• Asistimos en Washington al homenaje que se le brinda a Leopoldo Fortunato Galtieri y, en un momento, alcanzamos a oír que Caspar Weinberger le susurra al homenajeado: “Nosotros le estamos muy agradecidos, general, por los esfuerzos que ustedes hicieron para evitar el derrocamiento de Somoza, y por cómo están colaborando en Centroamérica para aniquilar a la guerrilla”.

• Espiamos a Galtieri en la Casa Rosada y vemos el desconcierto de su interlocutor cuando el dictador le pregunta: “¿Cómo anda su inglés, … Menéndez?” Semanas después encontraremos al mismo personaje en Puerto Argentino, desafiando a los ingleses en castellano.

• Justo cuando entramos en el despacho del dictador, le avisan que Ronald Reagan está en el teléfono desde Estados Unidos. Nos sorprende la respuesta de Galtieri: “Dígale que no estoy”. Y lo oímos más tarde, cuando acepta atender al presidente de los Estados Unidos: “Señor Presidente, la única solución es que Inglaterra reconozca esta misma noche la soberanía argentina sobre las Malvinas”.

• Nos encontramos en el Ministerio del Interior con Ibérico Saint Jean, exultante porque ha estado en la Multipartidaria, que agrupa a los principales partidos, los cuales dieron su “total apoyo y solidaridad con la acción llevada a cabo”.

• Vemos de espaldas al dictador en ese balcón de la Rosada, gesticulando ante esa multitud exaltada que grita “Patria sí, colonia no”.

• Nos sorprende ese Galtieri que le advierte a Alexander Haig, como si se dirigiera a un soldado: “Le voy a decir algo una sola vez y no se lo voy a repetir: la soberanía de las Malvinas no se negocia”. Nos parece que el hombre ha bebido.

• Hoy es 14 de junio. Son las nueve y media de la mañana. Un ayudante del dictador nos dice que los británicos están entrando en Puerto Argentino. Sin embargo, oímos que Galtieri grita por teléfono: “Los ingleses también están agotados, Menéndez. Usted contraataque. Reagrupe a las tropas y vaya para adelante. Hay que pelear, Menéndez. Hay que pelear”.

No es un frívolo anecdotario. Los hechos a los que asistimos virtualmente nos permiten entender por qué se desbocó aquel conflicto. Lo había provocado una tiranía que se presentía agónica; pero la ocupación había interrumpido la posesión pacífica y continuada de las islas, permitiendo negociar, por primera vez, desde posiciones de fuerza. O acorralar diplomáticamente al adversario.

Los militares, sin embargo, no querían negociar ni confiar en la diplomacia. Ellos, que según monseñor Victorio Bonamín habían sido “purificados en el Jordán de la sangre”, querían verter sangre “purificadora”, también, en las Malvinas.

Kirschbaum, Van der Kooy y Cardoso nos hacen tener la vivencia de aquella funesta alucinación que, tanto ebrio como sobrio, vivió Galtieri. Y, con él, gran parte de la sociedad civil. El libro no critica. Hace algo más lacerante: muestra. Así como hay tardíos defensores de los derechos humanos, hay pacifistas postreros. Algo que se echa de menos es un índice onomástico. Las editoriales argentinas son, en general, renuentes a incluirlo; y los autores rara vez lo exigen.

Malvinas, la trama secreta acopia, en 700 páginas, nombres, citas y revelaciones. Es una obra de referencia, a la cual estudiosos y curiosos volverán una y otra vez. Les será arduo examinar la actitud que tuvieron, frente a la cruenta aventura, un político, un periodista o un famoso. Lo primordial, de todos modos, es todo lo que el libro ayuda a comprender.

Las relaciones exteriores demandan, en caso de conflictos, estrategia, conocimiento y una positiva frialdad. No se puede fijar objetivos propios y avanzar a ciegas. Es necesario saber cómo funciona el sistema internacional y tener noción de lo que mueve al oponente. Hay en el otro país elementos ideológicos, antecedentes, cálculos de fuerza, que deben formar parte del análisis e influir en las decisiones.

Si algo lo demuestra es el rechazo de la negociación que Thatcher hizo el 17 de mayo de 1982, rogando que la Junta la rechazara. Ella estaba obligada a recuperar las Malvinas. Cualquier otra solución habría acabado con su gobierno.

Es que uno de los propósitos de su gestión, harto discutido, había sido la reforma del sistema británico de defensa. La Primer Ministro creía que la armada convencional resultaba inútil en tiempo de misiles. Por eso había comenzado a negociar, con Australia, la venta del portaaviones Invincible; y a retirar de actividad el Hermes. Aún resonaban las declaraciones de lord Carrington, días antes de que la Argentina ocupara las Malvinas: “La diplomacia de las cañoneras es cosa del pasado”. El canciller creía que Gran Bretaña debía comprar misiles Trident y submarinos para el transporte de armas atómicas.Ocupadas las islas, hubo que retirar la oferta por el Invincible y rehabilitar rápidamente al Hermes. Ambos portaaviones liderarían la ofensiva militar que culminó con la recuperación de las islas.

Las características psicológicas y políticas de Margaret Thatcher permitían prever que ella haría cualquier esfuerzo por recuperar las “Falklands”. Claro que no podía ordenar el desembarco por sí sola. Necesitaba la aquiescencia del Parlamento, donde el laborismo (y un sector de su propio Partido Conservador) se negaba al asalto de las “Falklands”. Mucho después del impensado hundimiento del Sheffield.

Esa tragedia de la Armada Real le había quitado apoyo a la expedición. No tenía sentido, se decía en Londres, perder buques y vidas por unas islas remotas y semipobladas. Fue entonces cuando la Primer Ministro dio el paso más audaz de su carrera política. Hizo llegar a la Junta una propuesta que coincidía con lo que pedían a gritos los británicos opuestos a la guerra. El texto del ofrecimiento puede leerse en Malvinas, la trama secreta, a partir de la página 652. En síntesis: Decretar de inmediato el alto el fuego. Retirar, a continuación, las fuerzas armadas de ambos países. Dejar sin efecto las zonas de exclusión. Pedir al secretario general de la ONU el nombramiento de un administrador de las islas, consensuado con ambas partes. Elegir, de común acuerdo con la Argentina, el personal del administrador. Tener un veedor argentino en las islas. Establecer seis observadores permanentes, tres por cada lado. Reanudar las comunicaciones entre la Argentina continental y Puerto Stanley/Argentino. Con el auspicio del Secretario General de la ONU, sentarse a negociar la soberanía, con el objetivo de llegar a un acuerdo antes del 31 de diciembre.

Si la Argentina hubiese aceptado, la guerra habría llegado a su fin. Se habría evitado derramamiento de sangre, la bandera argentina habría seguido flameando en las islas -por un tiempo junto con la británica- y ya jamás se habría vuelto a la situación previa a la ocupación. Más temprano que tarde, la Argentina habría cumplido su secular propósito.

El primer caído, Capitán Pedro Giachino.

giachinoEl héroe de Malvinas, Pedro Edgardo Giachino, nació el 28 de mayo de 1947 en la Provincia de Mendoza, donde realizó sus estudios primarios y secundarios.giachino Ingresó a la Armada Argentina el 3 de febrero de 1964 como cadete del Curso Preparatorio de la Escuela Naval Militar.
En dicho Instituto se destacó por sus cualidades deportivas y su envidiable sentido del humor. Se inclinó por la Infantería de Marina, destacándose rápidamente por su elevado espíritu militar. Luego de finalizar el Viaje de Instrucción a bordo de la Fragata A.R.A. "LIBERTAD", se recibió de Guardiamarina de Infantería de Marina el 30 de diciembre de 1967, integrando la Promoción 96 de cadetes navales.
En febrero de 1968 realizó un intensivo curso de Comandos para infantes de Marina en Tierra del Fuego. El entonces Guardiamarina Giachino ya se destacaba y se perfilaba como líder nato.
Su primer destino fue el Batallón de Infantería de Marina N° 5 Ec.

Ocupó el cargo de Jefe de Operaciones de la Agrupación Comandos Anfibios y más tarde el de Ayudante del Jefe de Operaciones e Inteligencia de la Fuerza de Apoyo Anfibio. El 31 de diciembre de 1981, ya como Capitán de Corbeta, asume su último cargo: Segundo Comandante del Batallón de Infantería de Marina N° 1, en la Base de Infantería de Marina Baterías.
Malvinas
Para las operaciones de recuperación de nuestras Islas Malvinas, el Capitán de Corbeta de Infantería de Marina Pedro Giachino fue jefe de una patrulla de Comandos Anfibios y Buzos Tácticos que desembarcó el 1º de abril de 1982 durante la noche, en una playa al sur de Puerto Argentino.
Su Misión era lograr la rendición del gobernador británico antes de que el grueso de las tropas argentinas irrumpieran en la localidad. Con ello Giachino debía evitar un sangriento e inútil combate en plena planta urbana.
La patrulla desembarcó desde el Destructor ARA "Santísima Trinidad" logrando llegar a las playas en kayacks; las fuerzas enemigas de la zona no advirtieron el desembarco nocturno de los hombres de Giachino. Tampoco lograron detectarlos en su marcha de más de siete kilómetros desde la playa hasta el centro mismo del pueblo.
A las seis de la mañana del 2 de abril de 1982, Giachino rodeó con sus hombres la casa del Gobernador de las islas y le intimó rendición, los británicos, sorprendidos, abrieron fuego sobre la patrulla. Tal como prescribían las órdenes recibidas, Giachino procedió sin provocar bajas ni daños al oponente; sin duda, éstas órdenes son las más difíciles que pueda recibir un militar. Pero Giachino estuvo a la altura de las circunstancias.
Repite varias veces su intimación. Los británicos redoblaron sus disparos sin dar indicación de tregua alguna.
Treinta minutos después (06:30 hs), la primera ola de asalto de la Fuerza de Desembarco Argentina toca tierra en las playas distantes unos siete kilómetros de donde Giachino estaba tratando de lograr la rendición del Gobernador. La recuperación de las Islas se estaba consumando. Pocos minutos después, los vehículos anfibios blindados de la Infantería de Marina Argentina rodaban hacia Puerto Argentino, mientras naves de la Flota de Mar hacían ver sus siluetas en la bahía.
Si las tropas argentinas entraban a la localidad, antes de la rendición del Gobernador de las Islas, seguramente se iniciaría el combate con los británicos en el mismo pueblo, circunstancias que debía evitarse a toda costa.
Giachino supo que debía actuar y lograr su objetivo, para impedir ese combate tan desigual, de acuerdo con sus órdenes. En su condición de Jefe, tomó la decisión más importante y valerosa de su vida.
A sangre y fuego
Ante la evidencia de la inutilidad de lograr la rendición británica avanzó solo hacia el interior de la casa del gobernador. Derribó una puerta y una ametralladora enemiga le hizo fuego a quemarropa hiriéndolo mortalmente y aun en esa circunstancia, cayéndose hacia atras, gritó a sus hombres que se cubrieran.
El Segundo Jefe de Patrulla (TFBT Diego García Quiroga) quiso sacarlo de la línea de fuego, recibiendo a su vez una descarga que lo hirió gravemente. El Cabo Segundo Enfermero Urbina intentó rescatar a sus dos jefes, siendo también herido; aún así logró dar los primeros auxilios a los oficiales y a sí mismo.
La presión de la situación general, motivó al Gobernador a ordenar la suspensión del fuego y pedir parlamento. La misión del Capitán Giachino se había cumplido; el Gobernador británico se rindió antes de que las tropas argentinas hicieran su entrada a Puerto Argentino, siendo la consecuencia de su costo nada más ni nada menos que la vida de éste.
El Capitán Giachino fue ascendido "pos mortem" al grado de Capitán de Fragata. Sus restos descansan en Mar del Plata, donde reside su familia. Por este acto fue condecorado con la máxima distinción que otorga la Nación Argentina: "La Cruz al heroico valor en combate" por:
"Siendo Jefe de una Fracción de combate durante las acciones de recuperación de las Islas Malvinas, encabezar el asalto final enfrentando a un grupo enemigo y pese a ser gravemente herido continuar impartiendo órdenes e impedir ser tomado prisionero logrando, a despecho de su propia vida, que sus subordinados operaran decididamente en la conquista del objetivo asignado, cumpliendo la orden de no producir bajas".
La Armada Argentina reconoce en el Capitán Giachino al arquetipo del jefe, que lidera a sus hombres en combate asumiendo personalmente los riesgos mayores y que, antes órdenes recibidas, las ejecuta puntillosamente, aún a costa de su propia vida. No delegó en sus subordinados la tarea más peligrosa. La tomó para sí, lo que es privilegio de los grandes.
por Hugo Santillan

Arenga del Contraalmirante de IM Carlos Alberto Büser

"Soy el Comandante de la Fuerza de Desembarco, integradas por los efectivos de la Infantería de Marina y del Ejército Argentino embarcados en este buque, de algunas fracciones a bordo del Destructor Santísima Trinidad y del Rompehielos Almirante Irizar y de los Buzos Tácticos embarcados en el Submarino Santa Fe.

Nuestra misión es la de desembarcar en las Islas Malvinas y desalojar a las fuerzas militares y a las autoridades británicas que se encuentran en ellas. ESO ES LO QUE VAMOS A HACER.

El destino ha querido que seamos nosotros los encargados de reparar estos casi 150 años de usurpación.

En estas Islas vamos a encontrar una población con la que debemos tener un trato especial. Son habitantes del territorio argentino y por lo tanto deben ser tratados como lo son todos los que viven en la Argentina.

Ustedes deberán respetar estrictamente la propiedad privada y la integridad de todas las personas. No entrarán a ninguna residencia privada si no es necesario por razones de combate. Respetarán a las mujeres, a los niños, a los ancianos y a los hombres.

Serán duros con el enemigo, pero corteses, respetuosos y amables con la población de nuestro territorio, a los que debemos proteger. Si alguien incurre en violación, robo o pillaje, le aplicaré en forma inmediata la pena máxima.

Y ahora, con la autorización del señor Comandante del Grupo de Transporte, quiero expresar que lo que haga la Fuerza de Desembarco será el resultado de la brillante tarea que los integrantes de ese grupo ya han realizado.

Gracias por traernos hasta acá y gracias por ponernos mañana en la playa. No dudo que el coraje, el honor y la capacitación de todos ustedes nos dará la victoria.

Durante mucho tiempo hemos estado adiestrando nuestros músculos y preparando nuestras mentes y nuestros corazones para el momento supremo de enfrentar al enemigo. ESE MOMENTO HA LLEGADO!!.

Mañana serán ustedes los vencedores. Mañana mostraremos al mundo una fuerza argentina valerosa en la guerra y generosa en la victoria.

¡QUE DIOS LOS PROTEJA!. Ahora dirán conmigo; ¡VIVA LA PATRIA!!!!!"

Carta del maestro Julio Cao a sus alumnos.

Desearía que hiciera llegar a la maestra de 3ro D este mensaje para mis alumnos:


A mis queridos alumnos de 3ro D: No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mi porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.

Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes. Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña. Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes. Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes. Afectuosamente JULIO

EL MAESTRO SOLDADO JULIO RUBEN CAO

El maestro soldado Julio Rubén Cao nació en Ramos Mejía el 18 de enero de 1961. Hijo de don Julio Cao y doña Delmira Esther Hasenclever, es el 2do hijo de una familia de 4 hermanos. Sus padres se radicaron en la entonces localidad tabladense, donde transcurrió su vida. Julio cursó estudios primarios en la escuela parroquial "Cervantes" y secundarios en la escuela normal "Doctor Mariano Etchegaray" de Ciudad Evita. Se recibió de bachiller docente, cursando luego estudios de profesorado de literatura en la escuela "Pedro Elizalde" y de magisterio en la misma "Dr. Mariano Etchegaray". Ejerció la docencia en las escuelas nro. 95, 96 y 32 de La Matanza y en el año 1981 cumplió el servicio militar en nuestro querido Regimiento de Infantería Motorizada III "General Belgrano" de Tablada. Vuelto a la vida civil, una vez finalizado su Servicio Militar Obligatorio, retornó a su labor en la escuela nro. 32, de Laferrere, de donde partió al frente de batalla en forma voluntaria y para cumplir con su deber un 12 de abril de 1982. Su destino, fue Puerto Argentino. Su deceso se produjo el 10 de junio siguiente, en acciones de guerra, no pudiendo conocer a su primogénita, Julia María, que nació el 28 de agosto de ese año. La escuela Nro. 32 hoy lleva su nombre.

Carta del Teniente Estévez a su Padre.


Este es el texto completo de la breve carta que el teniente Estévez escribió el 27 de marzo de 1982, días antes de partir para las Malvinas y dos meses antes de morir en combate.

Carta del Teniente Estévez a su Padre
A un padre

estevez1"Querido papá: "Cuando recibas esta carta, yo estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. El, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero, ¡fijate vos qué misión! ¿No es cierto? Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre generoso, ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.

"Lo único que a todos quiero pedirles es: que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza. Y, muy importante, que recen por mí.

"Papá, hay cosas que en un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas: gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy, y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.

"Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo. Dios y Patria o Muerte. Roberto."

Caídos en Malvinas?

Listado
A-
Abraham, Juan Omar Acevedo, Ignacio Alfredo Acosta, Omar Gumercindo (GN) Acuña, Juan José Águila, Jorge Néstor Aguilar, Eusebio Antonio Aguilera, Luís Orlando Aguirre, Alberto Marcelino Aguirre, Félix Ernesto Aguirre, Héctor Walter (FAA) Aguirre, Juan José Aguirre, Miguel Ahumada, Hugo Dardo Ahumada, Julio César Alancay, Mario Rolando Albelos, Manuel Alberto (FAA) Alegre, Celso Alegre, Raúl Alemán, Humberto César Alfaro, Miguel Alberto Allende, José Luís
Almaraz, Bernardino Benito Almirón, Walter Norberto Almonacid, Mario
Álvarez, César Ernesto

Álvarez, Oscar Manuel Álvarez, Rubén Horacio Amarilla, Hipólito Jorge Daniel Amesgaray, Alberto Edgardo Andrada, Manuel Antonio Andrada, Norberto Antieco, Simón Oscar Araujo, Elbio Eduardo Arce, Ángel Antonio Ardiles, José (FAA) Leónidas Arevalo, Clodoveo Miguel Ángel Arraras, Juan José (FAA) Arrascaeta, Miguel Ángel Artuzo, Félix Oscar Austín, Ricardo Andrés Auviex, Julio César Avalos, Ofelio Víctor Avalos, Omar Alberto Avila, Heriberto Avila, Leopoldo Marcelo Avila, Miguel Ángel Ayala, Juan Alejandro Aylán, Orlando Azar, Domingo Miguel Azcárate, Sergio Omar
B-
Baez, Roberto Antonio Baiud, Jorge Carlos Baldini, Juan Domingo Balmaceda, Argentino Antonio Balvidares, Horacio Adolfo Barrionuevo, Juan Edelmiro Barrionuevo, Robustiano Armando Barrios, Rafael Barrios, Ramón Barros, Néstor Daniel Bastida, Claudio Alfredo Bean, Pedro Ignacio (FAA) Becerra, Walter Ignacio Bedini, Juan Domingo Behrendt, Edgardo Gustavo Bellinzona, Diego Martín Benítez, Ángel Benítez, Carlos Alberto Benítez, Juan Rogelio Benítez, Julio Omar (PNA) Benítez, Pantaleón Benzo, Víctor Jesús Bernhardt, Juan Domingo (FAA) Berón, Marciano Blanco, Ramón Cirilo Blanco, René Pascual Blas, Oscar Humberto Bollero, Jorge Alfredo Bollo, Juan Carlos Bolzán, Danilo Rubén (FAA) Bono, Jorge Alberto (FAA) Bordón, Antonio Mario Bordón, Héctor Ramón (FAA) Bordón, Luís Jorge Bordón, Miguel Ángel Bordoy, Roberto Aldo Bottaro, José Estéban Francisco Boutron, Rubén Isidro Brashich, Andrés Luís (FAA) Brito, Omar Aníbal Brizuela, Osvaldo Luís Brouchoud, Delis Héctor Buschiazzo, Juan Carlos Busto, Roberto Adrián Bustos, Manuel Oscar (FAA)
C-
Caballero, Héctor Ricardo Caballero, Ramón Salvador Caballero, Roberto Marcelino Cabrera, Adolfo Luís Cabrera, Ramón Ángel Cáceres, Francisco Cáceres, Luís Martín Campos, Bernardino Isidoro Campos, Pedro Andrés Canteros, Aldo Rubén Cantezano, Carlos Domingo (FAA) Cao, Julio Rubén Carballido, Sergio Alberto Cardone, Miguel Angel (FAA) Cardozo, José Daniel Cardozo, Julio Antonio Carrascull, Fabricio Edgar Carrizo, Miguel Angel (FAA) Casado, Fernando Juan (FAA) Casali, Héctor Aníbal Casco, Carlos Epifanio Casco, Jorge Eduardo (FAA) Cassano, Julio Ernesto Castagnari, Luís Darío José (FAA) Castillo, Carlos Julio (FAA) Castillo, Julio Saturnino Castillo, Omar Jesús (FAA) Castillo, Osvaldo Roque Castro, Mario Rodolfo Castro, Néstor Daniel Castro, Pedro Antonio Caticha, Rubén Darío Caviglioli, Hugo Daniel Cayo, Antonio Máximo Cerles, Héctor Abel Chaile, José Francisco Chaile, Omar Andrés Chávez, Alberto Fernando Cicotti, Jorge Enrique Cini, Marcio Gustavo Cisneros, Mario Antonio Cisneros, Omar Santiago Colombo, Oscar Aldo Condori, Nieve Claudio Córdoba, Juan Carlos Córdoba, Néstor David Coronel, Abel Eugenio Correa, Héctor Basilio Corvalan, Néstor Daniel Cruz, Orlando Cuello, Julio César Cueva, Carlos Alberto del Rosario Cuevas, Alejandro Omar Curima, José Domingo
D-
D’Errico, Roberto Tomás Dabalo, Juan Carlos Dachary, Alejandro De Chiara, Orlando De Ibañez, Eduardo Jorge Raúl (FAA) de la Colina, Rodolfo Manuel (FAA) De Rosa, Rubén Norberto Del Hierro, José Luís Del Monte, Ernesto Rubén Desza, Sergio Raúl Diarte, Oscar Daniel Díaz, Antonio María Díaz, Carlos Agustín Díaz, Luís Alberto Díaz, Luís Roberto Díaz, Vicente Antonio Diez Gómez, Héctor Hugo Dimotta, Raúl Horacio Dorgambide, Fernando Duarte, Mario (FAA) Dufrechou, Héctor Antonio Duks, Jorge Carlos Dworak, Vladimiro
E-
Echave, Horacio José Encina, José Alberto Escobar, Orlando Adrián Escobar, René Antonio Escudero, Juan Miguel Espinosa, Ernesto Emilio Estévez, Roberto Néstor Esturel, Daniel Osvaldo
F-
Fabián, Ramón Vicente Fajardo, Sixto Javier Falcón, Justo Silverio Falcón, Miguel Angel Falconier, Juan José Ramón (FAA) Farfán, Raúl Aristóbulo Farías, Jorge Ricardo (FAA) Fassio, Marcos Antonio Fattori, Gabriel Gustavo Faur, José Dante Fernández, Carmelo Fernández, Francisco Velindo Fernández, Hugo Ramón Fernández, Luís Roberto Fernández, Remigio Antonio Fernández, Manuel Domingo Ferrau, José Ramón

Ferreyra, Aldo Omar Ferreyra, Diego Ferreyra, Gerardo Ramón Figueroa, Carlos Ignacio Fiorito, Roberto Mario Fleitas, Matías Flores, Luís Rolando Flores, Mario Enrique Florices, Raúl Omar Folch, Andrés Aníbal Francisquez, Néstor Luján Fregote, Osvaldo Luis Freite, César Julio Frías, Carlos Alberto Frola, Mario Estéban Fuentes, Julio César Funes, Mario Alberto
G-
Gabrielli, Fabián Mario Gaglianone, Marcelo Claudio Galarza, José Luís Galeano, José María Gallardo, Ricardo Gabriel Galliano, Hugo Alberto Gallo, Felipe Santiago Gallo, Luís Antonio Ramón Galván, Juan Rolando Galvarne, Osvaldo Aníbal Gálvez, Francisco Alfredo Gaona, José Antonio García Cañete, Mario Aquilino García Cuerva, Gustavo Argentino (FAA) García, Antonio Fernando García, Guillermo Ubaldo (FAA) García, Jorge Osvaldo (FAA) García, José Luís García, Omar Luís García, Ramón García, Sergio Ismael Gatica, Hugo Ramón Gattoni, Alfredo Gavazzi, Fausto (FAA) Gazal, Enrique Omar Gemma, Carlos Leonardo Giachino, Pedro Edgardo Gianotti, Luís Armando Giaretti, Claudio Marcelo Giménez, Miguel Ángel (FAA) Giorgi, Humberto Omar Giraudo, Horacio Lorenzo Giuseppetti, Sergio Godoy, Rubén Oscar Gómez Roca, Sergio Raúl Gómez, Alberto Edmundo Gómez, Alcides Romualdo Gómez, Edgardo José Gómez, Eduardo Gómez, José Luís Gómez, Juan Alberto Gómez, Juan José Gómez, Mario Gómez, Martiniano Gómez, Miguel Ángel Gómez, Raúl Adrián Gómez, Rubén Horacio Gómez, Sergio Oscar González, Alfredo Alejandro González, Antonio Raúl González, Carlos Ángel González, Evaristo González, Hipólito González, Ignacio Eloy González, Juan Carlos González, Juan Carlos González, Mario Hipólito (FAA) González, Mario Luís González, Miguel Ángel González, Miguel Antonio González, Néstor Miguel González, Osmar Luís Gorordo, Raúl Omar Gorosito, Héctor Omar Gorosito, Néstor César Gorosito, Omar Hilario Gramisci, Donato Manuel Granado, Guillermo Ernesto Granado, José Carlos Granic, Claudio Gregori, Juan Luis Domingo Gregorio, Alfredo Grimoldi, Claudio Ariel Grosso, Claudio Norberto Guadagnini, Luciano (FAA) Guanca, Patricio Alfredo Guanes, Héctor Antonio Guerrero, Marcelino Guerrero, Víctor Samuel Guizzo, Norberto Delfín Gurrieri, Ricardo Mario Gutiérrez, Ramón
H- I-
Heredia, Hugo Alberto Heredia, José Luís Herrera, Omar Jesús Herrera, Ricardo Horacio Horisberger, Juan Domingo Hornos, Carlos Alberto Horszczaruk, Pedro Ricardo S. Hudepohl, Enrique Joaquín Ibañez, Benito Horacio Ibañez, Luís Alberto Ibarlucea, Jorge Rubén (FAA) Illanes, Orlando Antonio Inchauspe, Jorge Roberto Indino, Ignacio Mario Iñiguez, Golofredo Omar Insaurralde, Mario de Jesús Interlichia, Jorge Alberto Iselli, Sergio Luis
J- K-
Jira, Isaac Flavio Juárez, Alberto Manuel Juárez, Ángel Ricardo Juárez, Víctor Hugo Jukic, Daniel Antonio (FAA) Jurio, Alfredo Krause, Carlos Eduardo (FAA)
L-
Labalta, Oscar Eduardo Lacroix, Tulio Estéban Lagos, Daniel Enrique Laguna, Teodoro Lamas, Marco Antonio Laporte, Osmar Lorenzo Larrosa, Pedro Florentino Lastra, Julio Jesús (FAA) Laziar, Antonio Hilario Ledesma, Juan Roberto Leguizamón, Raúl Alberto Lena, Juan Carlos Lencina, Juan Carlos Leyes, Roberto Lezcano, Arcelio Estéban Lima, Antonio Manuel Llamas, Jorge Alberto Llamos, Hugo Ángel León Lobo, Roberto Segundo Lobos, Julio César López, Cristóbal Cástulo López, Jorge Eduardo (PNA) López, Néstor Edgardo (FAA) Loreiro, Rubén Alberto Lotufo, Marcelo Pedro (FAA) Lucero, José Estéban Ludueña, Jorge Daniel Lugo, Fernando Estéban Lugo, Fernando Jesús Luna, Francisco Tomás (FAA) Luna, Mario Ramón (FAA) Luna, Ricardo José Luque, Daniel Omar Luzardo, Rafael
M-
Maciel, Enrique Alejandro Maciel, Gerónimo Maciel, Ireneo Osvaldo Maciel, Jorge Alfredo Maciel, Martín Omar Augusto Madrid, Omar Alfredo Magliotti, Sergio Daniel Maidana, Julio Héctor Maldonado, José Alberto (FAA) Mamani, Justo Eustaquio Mansilla, Oscar Edgardo Manzotti, Daniel Fernando (FAA) Maragliano, Saverio José Marchisio, Gerardo Marcelo Marcial, Edmundo Federico Marcial, Jesús Artemio Marizza, Guido Antonio (FAA) Marquez, Marcelo Gustavo Márquez, Rubén Eduardo Martel, Rubén Héctor (FAA) Martella, Luís Carlos Martínez, Osvaldo Francisco Martino, Alberto Masín, Félix Tarcisio Massad, Marcelo Daniel Mecca, Adolfo Eduardo Medina, Carlos Hugo Medina, Manuel Alberto Medina, Sergio Rubén Meisner, Hugo César (FAA) Melián, Anselmo Nicomedes Méndez, José Alberto Méndez, Luís José Mendieta, Héctor Eduardo Mendieta, Jorge Lorenzo Mendieta, Pedro Antonio Mendoza, Irineo Mendoza, Julio Martín Meraviglia, Ricardo Omar Mesler, Oscar José Meza, Miguel Ángel Meza, Ramón Antonio Miguel, Daniel Enrique Miguel, Eduardo Elías Millapi, Oscar Calixto Mina, Omar Héctor Miño, Luís Miranda, Gerardo Nicolás Miretti, Gustavo Osvaldo Molina, Adolfo Ernesto Molina, Ybar Jerónimo Montaño, Agustín Hugo (FAA) Montegrosso, Oscar Alfredo Montellano, Héctor Ricardo Monzón, Eleodoro Monzón, Juan Carlos Monzón, Julio César Morando, Néstor Alberto Moreno, Edgardo Rubén Moreno, Ramón Aldo Moreno, Waldo Eduardo Moretto, Hugo José Moschen, Alberto José Mosto, Carlos Gustavo Motta, Alfredo Oscar Moyano, Sergio Daniel Muller, René Omar Muñoz, Juan Carlos
N-
Nasif, Guillermo Navarro, Ibanor Nieva, Víctor Antonio Nivoli, Mario Víctor (FAA) Nosikoski, Sergio Fabián Novoa, Marcelo Sergio Núñez, Guillermo Núñez, Tomás Ángel Núñez, Víctor Raúl
O-
Obregón Pablo Ocampo, Julián Héctor Ochoa, Edgar Néstor Ojeda, Antonio Javier Ojeda, Guillermo Raúl Olariaga, Nicolás Roberto Olavarría, Víctor Oscar Oliveri, Claudio Olveira, Manuel Ordoñez, Ramón Edmundo Orellana, José del Carmen Orellano, José Alberto Orozco, Pedro Alberto Ortega, José Honorio Ortiz, Pablo Armando Ortiz, Restituto Osyguss, Carlos Omar Oviedo, Augusto Oscar Oviedo, Héctor Rubén
P-
Pacholczuk, Rolando Máximo Paez, Celso Palavecino, Daniel Alberto Palavecino, Ramón Orlando Palaver, Hugo Angel (FAA) Pallares, Víctor Daniel Panigadi, Tulio Néstor Pardou, Jorge Delfino Paredes, Roque Antonio Pascual, Miguel Ángel Pasinato, Jorge Oscar Patrone, Aldo Osmar Pavón, Alberto Genaro Paz, Miguel Roberto Paz, Ricardo Armando Pegoraro, Néstor Oscar Avelino Peña, Juan Efraín Peralta, Jorge Carlos Peralta, José Luis (FAA) Peralta, José Luís Peralta, Juan Anselmo Perdomo, Marcelo Fabián Pereira, Dante Luís Segundo Pereyra, Alejandro Raúl Pereyra, Carlos Misael Pereyra, Enrique Omar Pereyra, Ramón Gregorio Ovidio Pereyra, Ramón Osvaldo Pérez, Roberto Eulalio Pérez, Vicente Ramón Petrucelli, Alberto Daniel Piedrabuena, Eduardo José Luís Pineda, Ricardo Lionel Pintos, Fabián Pizarro, Néstor Osvaldo Planes, Marcelo Gustavo Politis, Jorge Nicolás Portillo, Rito Florencio Pramparo, Edgardo Roberto Pucheta, José Ernesto
Q-
Quilahueque, Isaías Quintana, Juan Quintana, Ramón Omar Quintana, Roque Ramón Quipildor, Oscar Alberto Quispe, Angel Fidel
R-
Ragni, Héctor Osvaldo Ramírez, José Luís Ramírez, Ricardo Argentino Ramírez, Ricardo Ramírez, Rubén Norberto Ramos, Alberto Rolando Ramos, Eleuterio Hilario Rava, Juan Francisco Reartes, Ricardo Alfredo Reguera, Juan Carlos Reyes Lobos, José Ricarte, Martín Mauricio Ríos, Darío Rolando Ríos, Héctor Rubén Ríos, José Luís Riquelme, Secundino Antonio Rivas, Abraham Rafael Robledo, Sergio Ariel Rocha, Isaac Erasmo Rodríguez, Andrés Daniel Rodríguez, José Humberto Rodríguez, José Luís Rodríguez, Juan Antonio (FAA) Rodríguez, Juan Domingo Rodríguez, Macedonio Rodríguez, Mario Gustavo Rodríguez, Rubén Orlando Rodríguez, Víctor Rodríguez, Víctor Roilheiser, Carlos Enrique Rojas, Rubén Horacio Rolla, Héctor Miguel Romano, Aroldo Rubén Romero, Claudio Alejandro Romero, Daniel Alberto Romero, Francisco Romero, Jorge Eduardo Romero, José Alberto Romero, José Luciano Romero, Julio Romero, Julio Romero, Marcelo Oscar Romero, Raúl Ricardo Romero, Teodoro Roberto Ron, Jorge Alberto Ronconi, Enrique Horacio Rubio, Reynaldo Omar Ruiz Díaz, Gabino Ruiz, Jorge Dennys Ruiz, Ricardo Horacio Rupp, Oscar Alberto
S-
Sajama, Antenor Salas Castro, Jorge Luís Sanabria, Saturnino Sanagua, Alberto Antonio Sánchez, Juan Simón Sánchez, Julio Ricardo Sánchez, Mario Sánchez, Roque Evaristo Sancho, Roberto Enrique Sandoval, Néstor Omar Sarmiento Aníbal César Sbert, Mateo Antonio Scaglione, Claudio Norberto Segovia, Higinio Segura, Julio César Seitun, Gustavo Daniel Sendros, Jorge Alberto Serradori, Juan Raúl Sevilla, Gerardo Estéban Sevilla, Luis Guillermo (FAA) Sieyra, Fernando Luís Silva, Eduardo Tomás Silva, Oscar Augusto Sinchicay, Sergio César Siri, Fabián Edgardo Sisterna, Jorge Luís Soria, Jorge Oscar Soria, Roque Luís Soriano, Miguel Ángel Sosa, Eduardo Sosa, Fabián Enrique Sosa, Jorge Roberto Sosa, José Luís Sosa, Miguel Ángel Antonio Sosa, Osvaldo Francisco Sosa, Roberto Remi Sotelo, Soriano Sueldo, Atilio Indalecio
T-
Tasiuk, Miguel Ángel Tello, Julio César Tevez, Guillermo Omar Tibaldo, René Ángel Toledo, Lorenzo Gabriel Tonina, Elvio Daniel Torlaschi, Emilio Carlos Torres, Jorge Rubén Torres, Omar Enrique Torres, Pedro Angel Torres, Ricardo Alberto Torres, Rubén Alberto Tortoza, Claudio Omar Treppo, Juan Carlos Tulis, José Alberto Turano, Juan Ramón
U-
Ugalde, Daniel Alberto Uzqueda, Roberto Antonio
V-
Valdéz, Carlos Alberto Valko, Mario Luís (FAA) Vallejo, Eduardo Antonio Vallejos, Adolfo Víctor Vanega, Carlos Humberto Varas, Héctor Hugo (FAA) Vargas García, Héctor Alejandro Vargas, Alejandro Pedro Vargas, Omar Osvaldo Vasallo, Ángel Omar Vázquez, Alfredo Jorge Alberto (FAA) Vázquez, José Daniel (FAA) Vázquez, Julio Oscar Velázquez, Miguel Marcelo Vélez, Jorge Luís Vendramín, Pedro Antonio Ventancu, Martín Rey Vera, Darío Eleodoro Vera, Omar Elvio Verdun, Roberto Vergara, Alejandro Antonio Verón, Armando Rosa Verón, Juan Alberto Vila, Carlos Daniel Vilca Condori, Mario Villa, José Orlando Villalba, Oscar Antonio Villardo, Mario Oscar Villegas, José Agustín Vivier, Néstor Edgar Vojkovic, Pedro Horacio Volponi, Héctor Ricardo (FAA)
W- Y-
Waudrik, Juan Yacante, Jorge Antonio
Z-
Zabala, Arnaldo Enrique Zabala, Mario José Zalazar, Ramón Elías Zangani, Juan Carlos Zapala, César Alberto Zárate, Sergio Rubén Zarzoso, Fernando Fabián Zelarrayán, Manuel Alberto Zolorzano, Ramón Agustín Zubizarreta, Carlos María Zurbriggen, Elías Luís

La odisea del náufrago 771.

Por Jorge Fernández Díaz  LA NACION

El nadador incansable dormía una corta siesta en el sollado de popa cuando lo despertó el tremendo golpe de un torpedo. Era la tarde del domingo 2 de mayo de 1982, y el cabo Néstor Dezi tenía 19 años. El submarino Conqueror había puesto en la mira al crucero General Belgrano y a su acompañante, el destructor ARA Bouchard, que navegaba a cinco mil metros de distancia. Por orden de Londres, los ingleses dispararon ese día tres proyectiles pesados de la Segunda Guerra Mundial: los dos primeros impactaron en el Belgrano; lo dejaron sin energía ni comunicaciones; le produjeron dos orificios gigantescos y varios incendios; acabaron con la vida de más de trescientos hombres y precipitaron el buque argentino al fondo del mar.
A 28 años de su hundimiento y del rescate de las víctimas.  Foto: / Búsqueda documental Gabriela Miño
A 28 años de su hundimiento y del rescate de las víctimas.  Foto: / Búsqueda documental Gabriela Miño

El tercer torpedo, sin embargo, pegó sin explotar en la banda de babor del Bouchard; le causó una tremenda sacudida y lo puso de inmediato en zafarrancho de combate y en urgentes maniobras de evasión. Dezi subió a cubierta, mientras el radar daba el aviso de que había un submarino nuclear en zona. El comandante fue anoticiado en ese instante de que nadie respondía los llamados en aquel otro barco herido de muerte. Su destructor navegó en zigzag: los jefes intuían que el Conqueror avanzaba bajo la superficie buscando la mejor posición de tiro y presentían que el crucero se había ido a pique. En esa rápida carrera, hubo un momento en que el radarista dio una buena y sorprendente información: el "rumor hidrofónico" de pronto se había extinguido; el submarino nuclear británico ya no los perseguía. Fue sólo entonces cuando comenzó el dramático operativo de rescate.

Dezi me cuenta que al principio era un día nublado y sereno en el Atlántico Sur, y que antes del ataque se veía al crucero apenas como un puntito borroso en el horizonte. Luego no se veía nada, y la gran sospecha a bordo del Bouchard era que los 1093 tripulantes habían perecido. En seguida cayó la noche y comenzó una tormenta de viento cruel, y el pesimismo se volvió más y más profundo. Ni siquiera se disipó cuando detectaron la débil señal de la precaria radio de la balsa de un sobreviviente, aunque el marino no lograba guiarlos porque no podía establecer bien su propia ubicación.

Varios aviones buscaban a los náufragos, sin éxito. No lo sabían, pero las balsas que habían abordado las víctimas del Belgrano eran arrastradas a gran velocidad por el viento. El piloto de un avión naval Neptuno fue advertido por su ayudante de que en dos minutos más entrarían en "situación Bingo". Eso quería decir que no tendrían autonomía de vuelo para volver al continente. El piloto le dijo que no importaba, que seguirían buscando a la gente durante tres horas más, y que después amerizarían cerca del Bouchard si era necesario. Una decisión heroica y a la vez suicida. Los navegantes del Bouchard todavía recuerdan la voz de ese piloto gritando: "¡Los encontramos, los encontramos!". Las balsas anaranjadas flotaban dispersas a 160 kilómetros de las coordenadas del hundimiento.

El destructor y otras naves convergieron a toda máquina sobre el lugar, y la primera balsa que vieron pasó vacía y dada vuelta: un mal augurio. El radarista les informó, para más inquietud, que el submarino se agazapaba debajo de esas manchas naranjas, como si los ingleses estuvieran dispuestos a abortar la tarea humanitaria hundiendo dos o tres buques más. "No se van a atrever -pensaron los argentinos-. Quebrar ese código noble y humano del mar no sería una buena propaganda internacional para Gran Bretaña". Y resolvieron seguir adelante, con los testículos en la garganta, corriendo el riesgo de estar equivocados y pagarlo con la vida. A los pocos minutos, el submarino desapareció por completo del sonar. Si reaparecía, sólo podía significar que estaba dispuesto a entrar en combate.

El "Negro" Dezi era nadador de rescate. Arrojaron por la borda una red y el cabo se colocó el traje de neopreno y bajó con otros rescatistas para subir a los náufragos, que llevaban horas de incertidumbre y mar bravío. Las olas eran enormes y el rescate se tornaba muy engorroso.

Dezi me muestra una foto: tiene medio cuerpo en una balsa llena de marineros tristes y exánimes, y sus pies en otra balsa de remolque, repleta de cadáveres calcinados. Las balsas pasaban junto al destructor de dos en dos o en grupos de tres, o en solitario periplo, cargando por igual con vivos y con muertos. Una en especial resultaba indócil: cada vez que se acercaba un poco, la marejada la llevaba más y más lejos, la ponía fuera de todo alcance. En un momento, quedó clavada y a la deriva, a cuarenta metros del buque. Se pidieron voluntarios para una misión de alto riesgo: nadar con una soga hasta la balsa y asegurarla para que la embarcación pudiera ser jalada desde cubierta. Dezi ya había estado demasiado expuesto a esas aguas heladas y corría grave peligro de hipotermia. Pero así y todo, dio un paso al frente. Le ataron un cabo a la cintura y dejaron que el nadador ganara de nuevo el agua.

Ante la vista de la tripulación, Dezi entró en el océano mientras arreciaba el temporal y comenzó a nadar crawl . Le costaba mucho respirar porque el viento huracanado le barría el aliento, y las olas gigantescas lo subían y lo bajaban, tratando de confundirlo. Es muy difícil nadar en el mar congelado y en medio de una tormenta. A veces, el "Negro" perdía de vista a su objetivo y le parecía que quedaba demasiado lejos. Continuaba, sin embargo, dando brazadas sin pensar en la familia ni en la Patria, obsesionado con hacer bien su trabajo y salir vivo de aquella locura.

A mitad de camino, el radarista notificó que el Conqueror los había puesto de nuevo en la mira. Y al comandante no le quedó, entonces, más alternativa que dar la orden indeseada: levantar todo para marcharse. Le informaron que tenían un hombre en el agua, pero quedarse a esperarlo era imposible: había otros trescientos a bordo y en esta clase de dilemas los manuales son muy estrictos.

El comandante mandó cortar la cuerda, puesto que arrastrar a Dezi lo condenaba a la inercia de ser succionado por las hélices y morir destrozado. Dezi nadaba con los últimos restos sin darse cuenta todavía de que no llevaba la soga: quizá por efecto del corte y la caída se había desatado. Pero el "Negro" no tenía fuerzas para detenerse y darse vuelta. Si lo hubiera hecho, quizá no habría seguido con vida 28 años después: había perdido las energías, el frío lo estaba minando y el destructor giraba y se iba. "Máquinas adelante todo", era la orden.

En poco tiempo, el Bouchard perdió todo contacto con el nadador incansable que ahora no daba más. Nadó y nadó a ciegas sin darse por vencido y, finalmente, alcanzó a la balsa. Por el hueco asomaban un teniente y un marinero que lo ayudaron a izarse. Dezi quedó sentado adentro: no tenía sensibilidad en las manos ni en los antebrazos. No tenía soga ni barco. Estaba en alta mar, y los veinte sobrevivientes que allí se amuchaban ni siquiera preguntaban por su propósito: rezaban en voz alta un rosario todos juntos, empezaban y terminaban, y volvían a empezar, una y otra vez, como autómatas o como lo que eran: pobres almas arrojadas al capricho de los dioses.

Nadie le preguntaba al "Negro" por qué el buque se había marchado, y Dezi temblaba como una hoja. Hizo lo que le habían enseñado a hacer en esas vicisitudes del congelamiento: se orinó encima para darse calor mientras observaba a los heridos y quemados. Nadie cruzaba palabra y en el interior de aquella nuez se perdía la noción del tiempo.

Permanecieron dentro de esa soñolencia dramática hasta que de repente se divisó un barco argentino de pequeño calado. Era el Gurruchaga, que había ubicado esa balsa en la inmensidad del mar. El barco se fue acercando y, al final, Dezi se asomó por la escotilla y un suboficial le lanzó una cuerda. El "Negro" había recuperado la sensibilidad de las manos: la atrapó al vuelo y la ató esmeradamente a la balsa. Trepar a ese buque salvador fue una maniobra lenta y compleja entre tanto oleaje. Pero sentirse seco, cambiado y con ropa limpia fue un íntimo festival de alegría, sólo ensombrecido por los dolores de los mutilados y heridos, y por la cara de pena y cansancio que traían los hombres del Belgrano.

Los compañeros de Dezi, mientras tanto, continuaban las otras tareas principales de rescate. Y como no había comunicación, a cada rato preguntaban: "¿Alguien sabe qué pasó con el «Negro»?". Nadie sabía.

Aunque no lo decían por respeto o superstición, muchos pensaban que Dezi no había logrado alcanzar la balsa. Hubo 770 sobrevivientes del General Belgrano y, para el equipo del ARA Bouchard, Dezi era el náufrago 771. Pasaron cuatro días, revisando obsesivamente la lista de los rescatados, hasta que lo vieron en Ushuaia, como un fantasma: sano, salvo y sombrío. "No hay dilema ni rencor -me dice-. En el lugar de mi comandante, yo hubiera hecho exactamente lo mismo".

Dezi siguió en la Marina; se especializó como buzo salvamentista; en 1985 se retiró; trabajó durante años en una fábrica; gozó y sufrió intensamente de la vida, y jamás faltó a los almuerzos de camaradería del Bouchard, donde se habla siempre del espíritu de aquella tripulación de veteranos de las Malvinas que estuvo varias veces en la mira del Conqueror.

A fines de los años 90, se decidió vaciar y cerrar el buque para usarlo de blanco en una práctica con Exocet. Lo fondearon a 50 millas de Puerto Belgrano y un avión Super Estendard lo bombardeó quirúrgicamente. A pesar de eso, no logró hundirlo, y el legendario destructor fue remolcado a tierra para su desguace.

Uno de los marinos de esa nave, que se salvó por milagro aquel domingo imborrable, me contó que más tarde, en el puerto, se acercó a su vieja casa flotante y vio el horrible y amargo agujero abierto en un costado: el Exocet había pegado en el mismísimo lugar donde Dezi y sus camaradas del Bouchard intentaban aquella vez rescatar del mar a los náufragos del barco más trágico de la historia argentina.

MARCELO KOHEN, porque Inglaterra sostiene una Base Militar en Malvinas.



"La excusa es una potencial amenaza argentina"

El abogado, experto en el tema Malvinas, reside en Ginebra. Sostiene que la política de Estado argentina en el conflicto pasa por la soberanía nacional, el respeto por el modo de vida de los habitantes de la isla y la disputa en el ámbito del derecho internacional.



Por Alicia Simeoni

La necesidad de buscar los consensos capaces de recorrer 'nuevas pistas' que permitan "poner al Reino Unido en la obligación de negociar" en la causa Malvinas, fue señalada por el abogado Marcelo Kohen cuando días atrás brindó una conferencia en la sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario -de la que es egresado-, y con motivo del 2 de abril, Día de la Soberanía sobre las Islas Malvinas y de los veteranos y caídos durante la guerra del Atlántico Sur.

Kohen reside desde hace años en Suiza donde integra, en calidad de profesor, el Departamento de Derecho Internacional del Instituto de Estudios Internacionales y del Desarrollo con sede en Ginebra. Y actuó como abogado de la Argentina ante el tribunal internacional de La Haya en el caso entre nuestro país y Uruguay, en ocasión del diferendo por las pasteras. También lo hizo ante el tribunal de Hamburgo por el de la Fragata Libertad. Kohen habló en Rosario sobre "Una política de Estado para Malvinas" y marcó que sería de mucha utilidad para la búsqueda de esas 'nuevas pistas o mecanismos' a los que aludía, que nuestro país diseñe y exprese cómo va a ser la vida en las islas una vez recuperada la soberanía.

En la sede de la UNR, Marcelo Kohen, fue presentado por el jefe de la filial Litoral del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Iván Pérez, por la presidenta de la comisión asesora de esa filial del IMFC, Claudia Paredes, y por el vicerrector de la Universidad, Eduardo Seminara. Tanto el Instituto Movilizador, como el Centro Cultural de la Cooperación y la Universidad, fueron los organizadores del encuentro en el que Kohen recordó, además, que el Reino Unido amenaza con explotar los hidrocarburos a partir de 2017.

Kohen dio detalles de los tres pilares sobre los que se sustenta la política de Estado en relación al tema Malvinas y también acerca de cuáles son los aspectos a los que se considera 'de forma', ya que para que exista esa política de Estado -explicó-, "también tiene que existir un tipo de procedimiento que permita instrumentarla. Esos tres pilares de la política de Estado se refieren a la soberanía argentina, al respeto por el modo de vida de los habitantes de la isla y también a la aplicación del derecho internacional.

-Usted sostiene que la Argentina no realiza un planteo de máxima en la cuestión Malvinas, esto sería el sostener que se reconociera la soberanía del país sobre las islas y que luego se resolviera qué hacer con ese territorio.

-Pero no es así. Justamente porque no se realiza ese planteo de máxima, sino que se lleva el del respeto por el modo de vida de los habitantes. Hay que tener en cuenta que hay una realidad: el Reino Unido impuso una población en las islas y la Argentina está dispuesta a respetar la identidad, la lengua, la nacionalidad de esa población. En cuanto a los alcances de la afirmación 'de conformidad con el derecho internacional', hay que recordar que todos los gobiernos democráticos, desde 1983, sostuvieron que sólo se usarían los modos pacíficos de solución de controversias internacionales. Esto es importante y se debe destacar, porque el Reino Unido mantiene una base militar con la excusa de una potencial amenaza argentina que es totalmente inexistente. Los tres pilares de la política de Estado argentina hacia Malvinas es apoyada, por lo menos, por todos los partidos políticos representados en el Congreso y fue una constante de la Argentina desde que se aprobó la primera resolución de Naciones Unidas sobre el tema Malvinas, la número 20/65, de la que ya se van a cumplir 50 años. La Argentina sostuvo siempre estos aspectos. Es cierto que con la dictadura militar se utilizó la fuerza de manera contraria al derecho internacional, pero también hay que decir que el gobierno británico de entonces hizo todo lo posible para evitar una solución pacífica de la controversia.

La otra arista está referida a cómo se lleva adelante el abordaje procesal de esa política de Estado. Hasta ahora los partidos acordaron, cuando fue la Constituyente en 1994, incluir la disposición transitoria que comprende los pilares mencionados anteriormente como política de Estado, pero que eran anteriores a ese año. Las comisiones de Relaciones Exteriores de las dos cámaras del Congreso nacional trabajan, y a veces lo hacen de manera conjunta, con un criterio bastante unánime sobre la cuestión. De esa forma aprobaron la declaración, en Ushuaia, en la que reafirman la disposición constitucional y hay que decir también que existe un consenso en el pueblo argentino sobre la problemática de Malvinas.

-Hasta aquí lo que hay ahora. ¿Por qué sostiene que hay que buscar nuevas pistas, o recurrir a nuevos mecanismos para que, de manera efectiva, se ponga al Reino Unido en la obligación de negociar?

-La política de Estado no es sólo decir que nos ponemos todos de acuerdo, cosa que el gobierno y la oposición hacen. Se trata también de consensuar nuevas políticas, que pueden implicar mayores o menores riesgos, por eso se necesita un consenso y que esta temática no sea usada con fines electoralistas, por ejemplo. Por otra parte se necesita que todos los enfoques sean despojados de intereses partidarios. Para poner un ejemplo, cuando se adoptó la ley que impone sanciones penales a las empresas, o a los dirigentes de empresas que exploten ilícitamente el petróleo alrededor de Malvinas, hubiese sido deseable que esa disposición legislativa fuese aprobada por unanimidad. Lamentablemente no fue así y con argumentos que no eran correctos. Entones, hay que buscar nuevas pistas para avanzar. Se logró mucho en el plano regional -CELAC, Mercosur, UNASUR, OEA- en las cumbres con los países africanos, con los países árabes y con el Grupo de los 77 más China, que hoy está constituido por 132 estados. Pero necesitamos avanzar más, para el caso en el ámbito de Naciones Unidas, e ir buscando nuevos mecanismos que permitan colocar a la Argentina en mejor posición para ese objetivo de colocar al Reino Unido en la obligación que tiene de respetar y de solucionar la controversia de manera pacífica.

-¿Cuándo habla de nuevos mecanismos, o nuevas pistas, a qué dispositivos se refiere, en concreto?

-Más que nuevos mecanismos se trata de los ya existentes. Debe haber un análisis de diferentes alternativas que existen y, que están disponibles, para luego evaluar la conveniencia, o no, de su utilización. Otra propuesta que considero importante es la que se refiere a que la Argentina realice un diseño concreto sobre cómo serían las islas Malvinas, la vida en el territorio, una vez solucionado el conflicto. Esto será muy útil para contrarrestar la propaganda británica que dice que nuestro país quiere simplemente recuperar las islas y echar a los habitantes, colonizar ese territorio y otras afirmaciones similares. Insisto en que será de gran utilidad no sólo el insistir con la obligación de negociar que tiene el Reino Unido, sino el poder explicar: esta es la propuesta que tiene la Argentina, sentémonos a negociar.

-Pero no se logra destrabar el aspecto que se refiere a constituir una mesa de diálogo.

-Por eso hay que buscar esas otras pistas y la Argentina puede decir: esta es la manera en que la situación puede resolverse. También hay que tener en cuenta que el Reino Unido lleva adelante una campaña para convencer a la opinión pública con el objetivo de 'educar' al pueblo argentino. El objetivo es convencerlo de que son los isleños quienes deben decidir sobre su futuro. Hay que resaltar esto, porque hay intelectuales y periodistas que se hacen eco de esa propaganda británica y defienden la postura ignorando la historia y también el derecho. Se pretende poner en las manos de 1600 ciudadanos británicos ﷓ese es el cuerpo electoral de las islas﷓, la decisión entre la controversia que tienen el Reino Unido y la Argentina. Hay que aclarar que para votar en Malvinas, hay que ser ciudadano británico, aunque se trata de vender la imagen de que la que existe es una población cosmopolita y que la que surgiría sería una nueva nación.

-¿Se pueden recordar las características fundamentales de la población?

Esa población se conformó por el hecho de haber echado a la Argentina y, fue posible constituirla, por la negativa permanente a resolver la controversia, salvo en un período muy breve, entre 1965 y 1982 en que hubo negociaciones. Los británicos también controlaron la demografía de las islas -se trata de un territorio muy aislado en el que nunca hubo población originaria-, y se monitoreó la inmigración, esto es quién puede o no residir allí. Y se pretende que esos ciudadanos británicos decidan en la controversia entre Argentina y Gran Bretaña. Es absurdo. Eso no significa negarles a los isleños derechos. Tienen todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, pero no pueden decidir sobre la controversia. Este es un punto clave.

Otro dato sobre la población de las islas: en el último censo, por primera vez en la historia, no indicaron cuantas son las personas nacidas allí y esto por la sencilla razón que la mayoría de los actuales habitantes no nacieron en Malvinas. Lo que sí dice el censo es que el 40% de los pobladores llegaron hace menos de diez años. La población crece y decrece en Malvinas, según la necesidad de la potencia colonial. No se trata de una población con derecho a la libre determinación. Esto es importante porque la propaganda británica trata de poner todo este peso informativo en la población argentina- concluyó.

"Decir que Malvinas fue una guerra absurda es un eslogan"

(infonews.com).- Por: Lucía Álvarez.
                                Entrevista a Rosana Guber, investigadora del CONICET

La antropóloga trabaja en su tercer libro sobre el conflicto, una etnografía con pilotos de la Fuerza Aérea. Cuestiona la actitud progresista de no prestarle atención a la guerra y sostiene que los soldados no fueron actores pasivos, mera "carne de cañón".



 Las reflexiones de Rosana Guber suelen incomodar. No por provocación o por cinismo. La molestia es producto, en general, de su apuesta por el método etnográfico. Por atreverse a preguntar a aquellos que no "merecen" ser consultados y encontrar en sus respuestas rupturas con el sentido común. Hace más de diez años, la antropóloga decidió meterse con uno de los temas más espinosos de la historia argentina, la cuestión Malvinas, un símbolo en el que se condensan contradictorios aspectos del ser nacional.
Después de ¿Por qué Malvinas? y De chicos a veteranos, libros donde explica la construcción de esa causa nacional y las paradojas que suscitó la guerra en algunos de sus protagonistas, Guber inició un trabajo etnográfico con pilotos de la Fuerza Aérea que participaron del enfrentamiento bélico, con el objetivo de discutir las interpretaciones que homologan el poder militar con el poder político, y que conciben lo sucedido en Malvinas como una extensión de la guerra antisubversiva. En La Experiencia, Guber cuestiona además la idea de que fue un suceso absurdo y la imagen del conscripto como "pura víctima". "La cuestión es qué le hacemos decir a Malvinas y qué nos puede decir", alerta en diálogo con Tiempo Argentino.
–¿Por qué estudiar la guerra?
–Por varias razones. Primero, porque la guerra es una actividad humana muy enigmática. En la historia de la antropología, la guerra recibió muchas explicaciones. La vincularon al control de poblaciones, la entendieron como una forma de producción económica, como expresión de las tensiones de una sociedad o como una exacerbación de la masculinidad. Lo cierto es que todos los pueblos hicieron la guerra, como víctimas, como victimarios o las dos cosas. La guerra es un proceso político organizado por los Estados, que involucra a toda la población, todos los recursos del aparato estatal y del sistema civil. Muchas veces se piensa que es una actitud progresista no prestarle atención a la guerra, pero es un error.
–Y en el caso argentino, ¿qué devela un análisis de este tipo?
–En la Argentina no había involucramiento en guerras desde la Triple Alianza. Está asumido que los militares lo único que sabían hacer era reprimir gente indefensa y que cuando llegaron a enfrentarse, corrieron todos despavoridos. Y eso no es verdad. Eso no quiere decir que hicieron bien las cosas. Habría que analizar en términos de armas, saberes, fuerzas, medios. Incluso las Fuerzas Armadas no son la misma cosa: tienen historias diversas, medios, conocimientos y destrezas distintos. Y hay especialidades. En la Fuerza Aérea no es lo mismo alguien que está en transporte que alguien que está en salvamento y exploración, o quien pilotea un avión de caza. Es distinto quien va equipado con misiles de quien lleva bombas convencionales. Cumplen distintas funciones. Además, el rol de las Fuerzas Armadas en la vida nacional no empezó en 1976, ni fue simplemente represivo. También sirvió para otras cosas y fue vital para el desarrollo y la integración del país.
–¿Pero rescatar su saber militar en ese período no implica un riesgo?
–¿De que sea leído como un modo de contrarrestar la crítica? ¿Por qué no puedo convivir con la complejidad, aceptar que hubo una fuerza que hizo las cosas bien, que se desempeñó muy por encima de lo previsible según su experiencia y sus recursos bélicos? ¿Por qué no puedo entender que el ser humano es capaz de las dos cosas y de muchas más en el medio? No me preocupa si lo que yo investigo es simplificado como laudatorio o promilitar. Eso ya corre por cuenta de los lectores. Yo estoy tratando de entender qué significó la guerra para los argentinos en muchos aspectos y trato de centrarme en quienes la protagonizaron. Por esa idea del riesgo, casi no se hace investigación sobre el mundo militar en América Latina. Si uno compara los estudios sobre Derechos Humanos y los estudios sobre desempeño militar en el escenario bélico internacional, es una proporción de uno a 100. La gente no quiere meterse en un tema espinoso, tiene miedo a apasionarse y a querer entender desde otro punto de vista. Pero si uno acepta que el ser humano y las sociedades son complejos, uno puede atreverse a entender quiénes somos, y de qué fuimos y somos capaces. El militar es un ser humano, es bueno recordarlo. Tiene aciertos, errores, y se maneja con una lógica con la que me puedo comunicar.
–Entonces, se lo pregunto al revés, ¿para qué hacerlo?
–Porque son una herramienta del Estado, porque involucran recursos, porque sirvieron al desarrollo argentino y porque la guerra fue protagonizada por gente, y en esa época por jóvenes de 19 y 20 años de población masculina. Porque el sistema del Servicio Militar Obligatorio funcionaba desde 1901 y fue un importante instrumento para la socialización de jóvenes que habitaban en lugares aislados o que, sin estar aislados, creían que todo el país era como las grandes ciudades. Era una forma de que muchos jóvenes conocieran al Estado y se conocieran entre sí. Y ahí estoy pensando en los jóvenes universitarios de clase media, de las grandes ciudades. Otra cosa, además, es desconocer cómo piensa el militar. ¿Por qué hacerlo? Porque hay distintas mentalidades militares. Y, finalmente, porque hubo un militar que tuvo una enorme injerencia en la vida argentina. Si no entiendo a los militares, no entiendo a Perón ni al peronismo.
–¿Por qué sostiene que no hubo una extensión de la guerra antisubversiva al escenario bélico?
–Esa idea de extensión del terrorismo de Estado se sostiene en la figura emblemática del soldado conscripto arrastrado al campo de batalla sin entrenamiento ni equipamientos necesarios y como objeto de apremios. Pero, otra vez, una guerra es un fenómeno complejo, con situaciones de caos que genera permanentemente el enemigo. Toda la cuestión logística, del hambre, del frío, son privaciones inherentes a una guerra. ¿Esas fallas fueron hechas adrede contra el soldado en tanto civil? Cuando se habla de los campos clandestinos se habla de una persecución político-ideológica. Cuando te vas a la guerra, no está claro ese pasaje. Hubo abusos de autoridad, pero hubo superiores que se sometieron a las mismas condiciones que sus soldados. La imagen del militar que lo único que sabe hacer es reprimir a gente inocente y por eso va a Malvinas y hace lo mismo con los civiles bajo bandera, es una caricatura. No te la podés pasar torturando a un soldado porque, entre otras cosas, se te viene el enemigo. Esa lógica es de una simpleza que no resiste el análisis histórico.
–¿Pero los soldados no fueron víctimas, "carne de cañón"?
–No fueron puramente pasivos. Las organizaciones de ex soldados, incluso las más antimilitaristas, ubican la memoria del soldado en una posición activa y hasta de resistencia, contra los apremios y contra los enemigos. Estamos hablando de jóvenes de 20 años que no hicieron un prolongado adiestramiento militar, que tenían un año de conscripción en tiempo de paz, y algunos con mero trabajo de oficina, pero que servían a la patria y fueron a la guerra. ¿Son puro objeto de sus superiores? Los escritos testimoniales de los ex soldados están lejos de ser unívocos o lineales. Y no me refiero a las películas sino a sus propios escritos. La jerarquía militar es dura, y en la guerra es más dura. Y hubo castigos desmedidos, pero también soldados que aman a sus ex jefes y se encuentran, aunque tengan diferencias políticas. Yo creo que no indagar qué fue Malvinas para los soldados y los suboficiales y oficiales es desterrar al sinsentido una parte muy relevante de la historia argentina. La que hizo posible 1982 y lo que pasa después. Decir que fue una guerra absurda es un eslogan, pero no una verdad histórica ni un hecho de justicia.
–¿Qué es lo que ellos tienen para decir sobre la guerra?
–Muchos pilotos, por ejemplo, y para pasar a los netos profesionales, explican: "Fui a hacer mi trabajo. Para eso me formaron y para eso el pueblo argentino pago mi carrera." Y ahí hay un dilema. Porque decir que fue un trabajo implica restarle toda su dimensión heroica, es la rutinización de la profesión militar en tiempos de paz y de guerra. Pero una persona que fue a hacer la guerra por ahí perdió una pierna, una facultad o la vida. En el caso de los pilotos, algunos se empeñaron en ir aun cuando no les correspondía. Uno de ellos cayó en combate y algunos vicecomodoros fueron en misiones de ataque pese a la reticencia de sus subalternos.
–Como fuera, el dilema inescindible de todo esto es la relación del conflicto y sus protagonistas con la dictadura. ¿Qué dicen de eso?
–La estructura militar está basada en la orden; si estás adentro, respondés. Si no, te vas. Si, además, vos ingresaste al sistema militar, lo hacés porque te interesa la estructura y la guerra, además de tener un trabajo seguro, casa y comida. No estamos hablando de una Argentina con el 30% de la población desempleada. Quienes eran militares en 1982 hubieran tenido otras opciones en el mercado laboral. Por otro lado, Malvinas, en 1982, no era una causa militar, sino una causa de todos los sectores políticos e ideológicos dentro y fuera del país. Desde 1833, escriben sobre Malvinas José Hernández, Paul Groussac, Alfredo Palacios, Atahualpa Yupanqui, José Pedroni. La marcha de Malvinas es de 1943. En 1966 está el Operativo Cóndor. Era una causa nacional y popular que el régimen aprovechó, trató de instrumentar y se fue con ella. Porque la causa lo condujo, la gente que no podía estar en la calle. El entusiasmo malvinero era también el de la concordia; después de tantos años de conflicto, la posibilidad de estar del mismo lado. Una causa que hablaba de la dignidad de la nación, una causa anticolonialista. Perú y Venezuela apoyaron activamente durante el conflicto, a pesar de que ninguno de los dos está sobre el Atlántico Sur. Los mineros bolivianos se alistaron como voluntarios. Hay mucho más que la cuestión doctrinaria nacionalista.
–¿De dónde viene ese carácter nacional y popular?
–La gente ubica esa referencia en la escuela, pero yo revisé la revista del magisterio hasta poco después del peronismo, y desde 1970 hay un solo artículo sobre las Islas Malvinas. Hoy tampoco se sabe qué decir sobre Malvinas, ni desde lo histórico ni desde lo geográfico. ¿Cómo circuló entonces la cuestión? Yo creo que en la soberanía sobre Malvinas se jugaba algo de la soberanía nuestra, interior, política y social, algo que era sustentado por distintas ideologías políticas. Hay una anécdota de unos conscriptos en el ara San Antonio que, cuando escuchan al contraalmirante Busser decir que recuperarían Malvinas, dicen: "¡Pero si las Malvinas son argentinas!" Entonces, buscan en el mapa y no las encuentran, porque buscan en la costa de Brasil. Sin embargo, sabían que eran argentinas.
–¿La causa cambia su contenido después de la guerra?
–La causa Malvinas no va a volver a ser lo que fue. A la causa le pasó lo mismo que a la gente que fue a la guerra: fue tomada y tocada por lo militar. Los grupos de ex combatientes, hasta los más antimilitares, tienen un soldado con un fusil en su emblema, no la paloma de la paz. Malvinas tiene una impronta militar ineludible porque así fue nuestra historia. Uno podría preguntarse si la historia se equivoca, pero la historia es la nuestra y es lo que es. Personalmente, no estoy de acuerdo con quienes desmerecen la importancia de Malvinas en la actualidad. Porque son un espacio colonial británico con un elemento desestabilizador, una base militar. Decir que la cuestión Malvinas depende de la decisión de los isleños oculta esta imposición militar y hasta la blanquea. ¿Es la decisión de los isleños sostener la base? No puedo expurgarla de lo militar, ni de lo colonial. «


La frontera entre lo militar y lo civil

Si la investigación de Rosana Guber ya es delicada por el tema, la complica aún más el hecho de que ella sea mujer, "civil", académica, no familiarizada con la vida y la lógica militar salvo en las ideas, generalmente negativas, que los argentinos guardan de las Fuerzas Armadas como factores de poder en la historia del país. En ese sentido, su trabajo se fue transformando en una traducción entre dos mundos que se conocen poco, y se quieren menos, un desafío que ella misma explicita en su libro La Experiencia, dirigido a los pilotos militares y a los antropólogos y científicos sociales con quienes comparte las herramientas analíticas, pero no algunas de sus visiones.
"Pensé que esas notas me podrían ayudar a comunicar a cada cual por qué puede serles útil su lectura y, sobre todo, la disposición a comprenderlo como una forma distinta de comprender Malvinas y acaso nuestro país. Pensé que esas notas podrían ser el punto de partida para que este volumen condense una perspectiva sumamente difícil en la Argentina: la mirada recíproca de dos mundos que se han vivido como ajenos y enfrentados y que, sin embargo, siguen siendo partes ineludibles de nuestro devenir nacional", reflexiona Guber, quien además llama a relativizar la frontera entre lo civil y lo militar.


¿Kamikazes o pilotos de caza?

Fueron los tripulantes de las fragatas de la Royal Task Force quienes primero se refirieron a los pilotos argentinos como kamikazes. Al recordar las misiones de ataque especial japonesas contra la flota aliada al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1944-1945), los británicos demostraban su perplejidad ante las atrevidas incursiones de los aviones de caza argentinos. ¿Cómo explicar, si no, la entrega de estos oficiales que, desde el punto de vista británico, sólo podían atacar pagando con la muerte?
La comparación es, sin embargo, engañosa.
Los aviones argentinos no eran bombas; sus cabinas no iban cargadas de explosivos para estrellarse, con avión y piloto, contra las fragatas, como sí ocurrió en Japón. Los argentinos debían lanzar sus bombas casi rozando los buques o, en sus palabras, "ponerlas con la mano" para inmediatamente hacer "el escape".
Los tokkotai (verdadero nombre de los protagonistas de las misiones de "ataque especial") tenían entre 17 y 23 años de edad y eran, en un 95%, miembros rasos de las fuerzas armadas japonesas y hombres reclutados por la fuerza con una elevada proporción de estudiantes universitarios, todos ellos entrenados apresuradamente. Los pilotos argentinos eran en su totalidad oficiales profesionales habilitados en sus sistemas de armas; tenían entre 24 y 40 años y, cuanto menos, seis años de vida aeronáutica continua y permanente.
Los jóvenes japoneses, pese a las historias desfiguradas que luego contó Occidente desde el film Tora! Tora! Tora!, no fueron a las misiones creyendo que morirían por el Emperador sino porque habían sido forzados para ello.
Los oficiales argentinos no fueron a las misiones fanatizados por la gloria eterna y el reconocimiento público. Aceptando que la muerte era posible como parte de su trabajo, fueron a cumplir las órdenes porque así lo habían aprendido cuando decidieron ser profesionales militares; fueron también porque sus compatriotas –militares y civiles bajo bandera– enfrentaban al mismo enemigo en las islas; fueron incluso porque estaban convencidos, como el resto de los argentinos, que las Islas Malvinas eran argentinas; y sobre todo, fueron porque, concluida la guerra, iban a volver a casa.

Plum Duff, la misión británica que fracasó en el continente.

El diario The Daily Mail recordó el fallido operativo contra una base argentina.



Se trata de una historia de película . De una misión prácticamente suicida. De un proyecto que tuvo por objetivo golpear en el continente, en la Argentina.

A 32 años de la Guerra de Malvinas , el diario británico The Daily Mail reveló el desastroso intento de un grupo de elite de las fuerzas británicas para invadir el país y destruir una base de misiles Exocet.

La operación Plum Duff (budín de ciruela) fue la respuesta al poder de fuego argentino, que ya había destruido con dos de sus cinco misiles Exocet al HMS Sheffield y amenazaba a toda la Task Force en las islas Malvinas .

"Era suicida. Había ocho de ellos en la unidad, demasiados para una operación clandestina a través del campo", señala el autor, el periodista británico Ewen Southby-Tailyour.

El artículo recorre las peripecias del grupo, que tuvo que enfrentarse a problemas internos y externos desde el primer minuto. "La luna menguante ya no era visible y la niebla se había disipado, para ser reemplazado por el aguanieve que traía humedad propia. Estaba completamente oscuro. Aparte del susurro del viento de manera inquietante no había ruido, sólo la desolación, geográfica y física, de su posición. «Es hora de decirles a los chicos de las malas noticias»", pensó Lawrence, nombre ficticio que usó el autor para proteger a su fuente.



UN CRONOGRAMA COMPLEJO

Además de los problemas del clima y el terreno, el grupo sólo tenía provisiones para cuatro días.

"Era una tarea difícil. Estaba claro que se les había pedido que llevaran adelante un asalto a lo desconocido", sigue la reconstrucción. Y agrega: "La posición de la base aérea sigue siendo un misterio".

Así fue el cronograma: el 15 de mayo, el equipo volaría a la Isla Ascensión, en el Atlántico Sur. Desde allí serían llevados en un avión de transporte C-130 Hércules de la RAF a las aguas de las Malvinas. Luego, tras caer en paracaídas, la Royal Navy los recogía desde el océano. Por último, viajarían a su misión. Por temor, aterrizaron en Chile, a 26 kilómetros de la frontera con la Argentina.

"La mayor falencia eran los mapas. Uno era una hoja frágil que parecía haber sido retirada de un atlas escolar. El segundo era la edición de un mapa estampado de biblioteca de 1943. En ninguno aparecía la base aérea", explicó Lawrence.

Aún lejos del objetivo, la caída de aguanieve y la falta de comida provocaron que Lawrence se comunicara con sus superiores. Un grupo de soldados iría a la cita de emergencia. Al caer la tarde el 22 de mayo, la tropa creía que había llegado al lugar pactado; esperaron tres días, pero la ayuda nunca llegó.

Lawrence y otro soldado se dirigieron a la ciudad más cercana; era Porvenir. Ahí consiguieron, según la nota, comunicarse con el cónsul británico. "Tengo todos estos chicos en el campo sin comida", dijo. La respuesta fue negativa.

Esa noche, caminando por Porvenir, Lawrence se encontró con los hombres que debían rescatarlos. Así, el 30 de mayo, los ocho hombres, ahora vestidos de civil, viajaron a Santiago. El 8 de junio se les ordenó regresar a sus hogares.

"A pesar de las terribles circunstancias -sigue el artículo-, actuaron en las más altas tradiciones. A través de su fortaleza, ellos han ayudado a mantener el mito."

Caídos en y post Malvinas: primera y segunda muerte

Caídos en y post Malvinas: primera y segunda muerte

Oscar Abudara Bini, médico psicoanalista, cineasta (*)

"Duele mas la indiferencia de tu gente, que la bala mas voraz del enemigo. Hubo menos héroes muertos en el frente, que en el campo de batalla del olvido" Ciro, canción "Héroes de Malvinas"

"Es de buen argentino reconocer la valentía de los que cayeron como de los que murieron a causa del silencio", Cardenal Jorge Bergoglio, 2 de abril de 2008

"Rezar por aquellos que han caído, hijos de la patria que salieron a defender a su madre, la patria, a reclamar lo que es de la patria y les fue usurpado". J Bergoglio 2 de abril de 2010

"Siento que es un deber llevarlos en mi corazón junto a los que cayeron" Papa Francisco ,Carta enviada a la Marcha de veteranos, junio 2014

La Primera y Segunda Muerte en los héroes nacionales

La primera muerte marca el final del ciclo biológico de una persona por causa natural, enfermedad, accidente o guerra. La segunda muerte es la forma en la que los vivos inscribimos los actos del muerto, para encarnar su memoria, haciéndola parte real, espiritual y simbólica de la memoria de los vivos.

Desde la guerra de la Independencia, se atacan los héroes a su regreso.

San Martín, abandonó el país, ante la orden de asesinato impartida por Rivadavia y marchó al exilio. El maltrato a San Martín fue replicado contra sus Granaderos, también al regreso a la Patria

La segunda muerte de San Martín recibió Indiferencia y Desapego durante la friolera de 37 años, hasta que Mitre lo inscribió en la Historia en 1887.

Mutato nomine de te fabula narratur, cambiando los nombres de ti se trata en esta historia. Cambiando los nombres de San Martín y sus Granaderos, por los Héroes de Malvinas encontramos la misma operación. La Guerra de Ninguneo no emana del espíritu santo, son políticas concretas de estado, medios de comunicación, arte y cultura.

Las dos muertes en Malvinas

Exhalaron su último suspiro 649 argentinos en Malvinas. Algunos cerraron sus ojos en el aire, otros en tierra y la mayoría en gélidas aguas.

Desde 1982 unos 454 héroes murieron entre nosotros, a causa de la metralla descrita por el poeta "Hubo menos héroes muertos en el frente que en el campo de batalla del olvido"

Hay dos muertes porque hay dos guerras

Al poeta debemos otro concepto preciso: hay dos guerras de Malvinas. La Primera en 1982 duró 70 días y fue contra extranjeros. La Segunda Guerra se libra en el Teatro de Operaciones de Batallas del Olvido, donde una augusta Indiferencia mata mejor que una bala.

La Primera Guerra no ha cesado para los británicos considerando el armamentismo que desde 1982 acumulan en Malvinas. Tampoco disminuyó la Batalla del Olvido.

Bajo fondo de la segunda guerra

Una paráfrasis de una pluma magistral explica el núcleo de la segunda guerra. El autor del Martín Fierro denunció una Ley Primera que ordena compulsivamente la pelea fraterna entre argentos, para poder ser presa fácil del apetito de los de afuera. ¿Primero nos peleamos y luego nos comen o fogonean nuestra discordia con cipayos para devorarnos con tranquilidad?

Eximios tratadistas explican para la contienda de 1982, que ataques hizo Chile, que traición cometió Francia, cuántas toneladas de combustible y sofisticados misiles invirtió EEUU y qué clase de bomba y metralla dispararon los británicos. Cuatro contra uno porque el gobierno cívico militar (Aleman, Costa Méndez, Galtieri, Anaya) decidió no aceptar ayuda rusa (por roja, peruana (por india) y otras por lo que sea.

En el Campo de Batalla del Olvido se lucha contra los veteranos en lo que strictu sensu son Guerras de Cuarta Generación. Esta se libran en lo inmediato contra los ex combatientes y sus familias, por elevación contra espíritu y corazón de todo el país.

Inicio de la Remalvinización: 22-junio-1982

A la semana de la caída de Puerto Rivero-Argentino, un argento destacado publicó esto: "Es hora de serenidad, sacrificio y del orgullo y unión nacional. Sumemos las voces que confortan e iluminan, me sumo a ellas con la esperanza de que continúen sumándose quienes sienten que nuestro primer compromiso es con la Patria" "No sirvamos al enemigo derrotándonos a nosotros mismos". "Mantengamos la orgullosa convicción de que nuestros soldados enfrentados a una lucha desigual, lucharon más allá del límite de sus posibilidades. Con su sacrificio nos comprometen a seguir luchando por los mismos valores e ideales y la mejor manera de respetar el dolor es no traicionar la sangre derramada. América Latina aguarda nuestra respuesta" Monseñor Jerónimo Podestá. DIARIO POPULAR, p. 5

Acto fallado y acto fallido sobre el Papa malvinero

En junio 2013 desfilaron por primera vez los veteranos tras 31 años de esperar, que la Patria, el Estado y el Pueblo los reciban. Dos grandes canales de aire, estaban en el lugar pero impidieron que el gran público sepa del evento, aunque el mismo contara con la presencia del Papa.

Cada gesto de Francisco genera océanos de tinta urbe et orbi, pero no se mencionó la presencia del Papa en la marcha. Alguien ordenó el ninguneo.

La marcha fue ignorada pretendiendo que sea acto fallado e inexistente para el gran público. Francesco mandó al acto una carta especial, que fue leída por el capellán malvinero Javier Martínez Torrens. La misma todavía no llegó a la mayoría de los argentinos ni al resto del planeta, pero la encontramos en: www.youtube.com/watch?v=BGjrNlpMEgU

Veamos ahora un acto fallido freudiano, para mostrar en la intimidad recóndita de una persona como operó la maniobra. Dicho lapsus fue padecido por un católico firme, quien presente en la marcha juró que el Papa no había dado señales de vida.

Ofrecí probar la presencia de Francesco, iniciando un debate a la segunda potencia, ya que esta persona, nos explicó que había estado a dos metros del escenario, siendo imposible que se le hubiera escapado tamaña presencia. Para sustentar su posición me hizo llegar el video donde se lo distinguía a dos metros del padre Martínez Torrens. Superlativo fue su asombro cuando pericibió que precisamente en ese video, cuyo link anticipamos, el padre Javier Martínez Torrens lee la carta del Papa, especialmente enviada para la marcha.

El ejemplo muestra la eficacia de una Operación de Ninguneo ejercida esta vez en lo profundo del espíritu de un católico, también muestra la eficacia de una Operación contraria al ninguneo. A una operación de inteligencia, es necesario oponer una en sentido contrario.

El cine de ficción: lugar excelso para la indiferencia

Hay espléndidos documentales sobre la gesta, pero a 32 años no hay todavía una gran película épica. EEUU perdió en Vietnam pero antes de hacer los filmes del oprobio inundó el planeta consagrando héroes, en la Argentina se hizo al revés.

Una película épica suave como "Cipayos" se pudo terminar pero fue amortiguada su distribución. Una película sobre héroes de Malvinas fue aprobada por el Instituto de Cine en 1994 y cancelada en 1995, otra fue aprobada en 1997 y cancelada en 1998. Esta última, aunque resulte inaudito cuenta con decretos presidenciales para que siga sin ver la luz.

El colegio del teniente Estévez recoge la antorcha

"Nacimos en la desmalvinizacion.

Reconocemos nuestro desconcierto y desconocimiento pero una profesora nos hizo estudiar y conocimos al héroe, al alumno de nuestro propio colegio. Comenzamos a llamarlo por su nombre: Roberto Estévez. Pudimos ver los combates, los avances y retrocesos. El valor, el miedo, el dolor, la muerte y la desmalvinización que creemos que significó la muerte civil, de hombres que lo dieron todo por nuestra patria.

A partir de ese momento, algo cambió en nosotros.Los alumnos personificaron a los héroes como Roberto Estévez, Ismael Oscar Poltronieri Fue como si ellos estuvieran vivos, y nuestra patria también.

Hemos obtenido el derecho a hablar y a escuchar, casi de golpe. Los adultos no se ponen de acuerdo y nosotros afrontamos el peso de voces contradictorias. No es fácil ser jóvenes, en este contexto.

Un hombre puede ser analfabeto y patriota a la vez: Ismael Poltronieri. Se proyectó su película ("El Héroe del monte Dos Hermanas" de Rodrigo Vila) Vimos llorar a los adultos. Algo cambio dentro de nuestra cabeza.

¿Y Rivero? Ese gaucho, seguramente analfabeto, acompañado por unos pocos enfrentó al apropiador, fue encarcelado. Vivió para luchar en la Vuelta de Obligado y gracias esa lucha conservamos nuestro río Paraná..

En la historia reciente hundieron al ARA General Belgrano, en forma ilegal. No ayudaron a los náufragos, cuyos cuerpos se quemaban en el petróleo que ardía en el mar helado.

Buenos Aires está lejos de Misiones y aunque somos alfabetizados, nos cuesta asumir que va a pasar allá. Estamos aprendiendo y nos cuesta, pero los profesores nos dicen que el saber nos hará libres como el gaucho Rivero, Poltronieri, nuestro Toto Estévez y muchos más. Agradecemos a quienes nos permiten hacer llegar lo que pensamos. Muchas gracias por la oportunidad" Pamela Nuñez, 18 años, Federico del Rosal 16 años, Jhonatan Chávez 17 años y Nadia

Nota: la mas que famosa carta del teniente a su padre es remedio inicial para combatir síntomas de desmalvinización: La carta que conmueve a todos - 07.07.1999 - lanacion.com

Un obús contra el olvido

Marcelo Vallejo es un combatiente de lujo contra una guerra despiadada que tuvo que librar en su propio cuerpo y alma al regreso de Malvinas. Le llevó años animarse a enfrentar a los padres de su camarada Sergio Azcárate, para contarles algo tan simple pero trascendente como los últimos minutos de la vida de su hijo. La honra por uno mismo y el aporte a la memoria de otro nos muestran su enlace. Canal 7 lo homenajeó junto a otros en: http://www.youtube.com/watch?v=TfEZuzIGOxY

Exocets de honor contra la segunda muerte de un soldado

Veamos cuanta munición se viene disparando para aminorar la riqueza de la segunda muerte de solo uno, un solito soldado de nombre Julio Cao.

El que no conoce la carta que el soldado maestro Julio Cao envió a sus alumnos de escuela primaria, podrá palparla ya. (www.clarin.com/politica/carta-Julio-Cao-alumnos_0_674332866.html)

La Jefa de Estado pidió que a partir de 2012 en todos los colegios se dé lectura a la carta del soldado maestro Julio Cao. ¿Se habrá cumplido el "pedido"?

En un recital antológico en el Luna Park, el cantautor Ciro invitó al escenario a la mamá del soldado maestro, doña Delmira de Cao, ella explicó la diferencia fundamental que media entre el anhelo de una madre que no desea que su hijo marche al combate y la madre de un héroe. El video de esta apoteosis puede apreciarse en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=0hmO-ph4ApQ

Julio Cao pidió a su camarada Miguel Ángel Trinidad que le saque una foto antes de marchar al combate. Miguel Ángel tardó muchos años hasta que encontró el ánimo necesario para hacer llegar la foto a su mamá doña Delmira. Primer acto para las honras del muerto.

Treinta años después de la guerra, el soldado Trinidad marchó a las Islas Irredentas con una de sus hijas para recuperar su memorial de combate y buscar con GPS el lugar donde había muerto Julio. Encontrado el mismo marcó las coordenadas y plantó una rosa roja.

Trinidad tropezó con un tripulante del HMS Minerva, el oficial Ben Solder que estaba en el cenotafio argentino depositando una corona en homenaje al Oficial de la fuerza aérea el capitán Martel y su tripulación. Solder fue oficial del barco que dio aviso al Sea Harrier que derribó al avión argentino. Recordemos que Andy Kustznezoff logró cruzar en un programa de radio al piloto británico y a su hijo con el hijo del piloto Martel (http://www.youtube.com/watch?v=UJ1uTbQnSlw). Trinidad entregó la foto de la corona al brigadier Mario Callejo jefe de la fuerza aérea y este la depositó en manos de los familiares de los caídos.

En el 2013 Miguel Angel Trinidad hizo un segundo viaje a las Malvinas, acompañado de otra de sus hijas. La rosa roja que había dejado en el lugar donde cayera Julio Cao seguía lozana. Ante ese gesto de la Creación, el soldado dejó constancias con una foto y video del milagro y las remitió a la madre del soldado maestro.

Trinidad planea un tercer viaje, ahora con su tercera hija y sueña con colocar un monolito de bronce en el lugar donde cayó el soldado maestro Julio Cao.

El ejemplo señala el valor y la complejidad del trabajo de honras que un héroe merece.

Cada caído en Malvinas exige los actos que está consiguiendo el soldado maestro.

Veamos otro ejemplo. En su programa de televisión, el periodista Santos Biassatti escuchó a un piloto de A4 que trasmitió su dolor y llanto "como de un niño" cuando se enteró de la muerte de un camarada. Con altura y respeto el periodista respondió " usted lloró a un camarada caído no como un niño sino como un hombre"

¡Cada balaceado en el continente por la metralla de la indiferencia, merece nombre, apellido y circunstancia de su muerte para dejar de vagar como Alma en Pena!

La modesta eficacia ancestral del enemigo: primeros 250 años

¿Cuántos argies logró abatir la alianza chilena, francesa, norteamericana y británica en combate franco? Restando los 323 muertos del crucero General Belgrano caídos en posible crimen de guerra, el enemigo hizo caer en combate franco a 326 argentinos.

¿Desde cuándo Inglaterra sola o con aliados intenta ora en las islas ora en el continente apropiarse de lo nuestro? La primera invasión fue en 1763 y no en 1806 como enseña la escuela. La segunda fue en 1765 cuando Byron invadió Malvinas. En 1832 la fragata norteamericana USS Lexington arrasó Malvinas a sangre y fuego y en 1833 en su primer alianza con los EEUU, los británicos la usurparon. Esta primera operación de pinzas anglo norteamericana y debut de la Doctrina Monroe para atacar al patio trasero, está bien estudiada por Mario Tesler. (Gaucho Rivero. La mentira en la historiografía académica, Peña Lillo). Cuando basado en estos antecedentes, Tesler advirtió en 1982 que el general Haig era un caballo de Troya, fue silenciado por los grandes medios.

En 1834 el Gaucho Rivero recuperó las islas durante unos meses. En 1845 asociados a los franceses y en la armada mas poderosa de la época, los ingleses iniciaron la Guerra del Paraná. En 1866 logran su única e indiscutible gran victoria en 250 años seduciendo a una alianza de tres hermanos para demoler al Paraguay.

En 1908 el rey de Inglaterra se anexa por decreto (cartas patentes) el Atlántico Sur, Malvinas y Patagonia, pero las protestas argentino chilenas lo obligan a retroceder.

Durante el gobierno de Irigoyen fogonean la confrontación civil entre obreros de campo y latifundistas británicos obligando a la represión que se conoce como Patagonia Trágica. También alientan una invasión chilena que Irigoyen logra frustrar.

En 1982 asociados a Chile, Francia, EEUU y la OTAN, Inglaterra con la alianza militar mas poderosa después de la segunda guerra mundial, invade Malvinas.

¿Por primera vez en 250 años Argentina fue atacante o estamos ante una brillante operación de inteligencia? Nuestro capítulo en el libro "Malvinización" (Edit. Fabro), los fascículos de TIEMPO ARGENTINO conducidos por Bernal, Gamba y Moro y la tesis de doctorado de Bartolomé y Morales (Edit. Peña Lillo) enseñan como fue esta Operación de Falsa Bandera, una de las mas espectaculares de la historia argentina. En las obras citadas, también se explica qué operaciones de inteligencia se desarrollaron ante el mundo y en Argentina para invertir la tortilla y adjudicar la primera piedra al invadido.

En 1989 Inglaterra logra una importante victoria económico política en lo que se conoce como Acuerdos de Madrid, gracias a ellos el Reino Unido consigue el desmantelamiento de la totalidad de nuestras FFAA y la mayor parte del patrimonio económico nacional.

Ayercito nomás, el 5 de marzo 2014 la ONG british Greenpeace dictó por decreto el nacimiento de la República Glaciar que incluye el 80 % de los glaciares sudamericanos. Concretan al fin lo que vienen amenazando contra los Esteros argentos del Iberá y la parte brazuca del acuífero Guaraní, razón por la que Brasil entrena sus infantes en Vietman, preparándose para una posible invasión. (www.telam.com.ar/.../54137-greenpeace-creo-una-republica-glaciar-en-c.)

Las grandes victorias logradas por los británicos han sido en el terreno político cultural. Recordemos el préstamo Baring Brother durante épocas de Rivadavia, el pacto Roca Runciman y los recientes Acuerdos de Madrid como sus victorias estratégicas mas relevantes.

El actual tablero mundial nos muestra hoy al propio presidente Obama insistiendo sobre el Papa Francesco, a pocos días de que Su Santidad reciba a la reina de Inglaterra. ¿El Dream Team de las grandes ligas intenta Desmalvinizar a Francesco?

Victorias del Ejército Desmalvinizador

Seis cientos muertos ultimaron los "soldados" del "ejército" de la Desmalvinización. Uno solo sería mucho y seis centenas es demasiado. Considerando que la cantidad de "blancos" atacados son unos 15.000 combatientes comprobamos qué porcentajes consigue el ataque.

A pesar de campañas del Estado y del Establishment de indiferencia, discriminación y caducidad de derechos hay 14.500 combatientes que aún resisten y para dolor de cabeza del enemigo externo e interno, están acompañados por pueblos enteros.

De haber escrito sobre esta gesta en tiempos antiquísimos, hubiéramos llamado a estos héroes por su nombre adecuado: Argentos Gilgamesh

Fuerzas de Remalvinización

Centros de veteranos sostienen la gesta Remalvinizadora, a lo largo y lo ancho del país, con acompañamiento de pueblitos, ciudades y capitales. En mi terruño pampeano, General Pico media docena de vets sostienen las Termófilas contra vientos y mareas desmalvinizadores.

La Capital Federal, sus medios de comunicación y la clase política militan predominantemente en la Desmalvinización.

En estos primeros 32 años y en el Teatro de Operaciones de la Remalvinización miles luchan contra la indiferencia. Hemos nombrado al cardenal Bergoglio y al Papa Francesco, mencionamos también a la Presidenta de la Nación cuyos discursos malvineros son censurados especialmente por los medios afines a su gobierno.

Hablamos de Ciro y su rol apoteótico en el Luna Park y su presencia rutilante en la marcha de veteranos. Hay que sacarse el sombrero ante Alejandro Fantino un comunicador social que marcha en la pole position. Sus programas son una clase magistral de Remalvinización: http://www.youtube.com/watch?v=2fF93OT0kio y http://www.youtube.com/watch?v=TPZMwg131Gs

Editoriales de libros como Fabro y Argentinidad, en un esfuerzo ciclópeo dejan a la posteridad múltiples obras sobre la gesta.

Argentino Luna rindió homenaje al primer caído el 2 de abril. El soldado cantor Fabio Santana quebró el corazón de millones al cantar junto a Luciano Pereyra en el programa multitudinario de TV "Soñando por Cantar". El que no llora al ver el dúo Santana-Pereyra es un inglés: http://www.youtube.com/watch?v=HwYvbpKJVZw.

El tenor Volonté la rompe cantando "Aurora" y la quiebra entonando "Anclados en el Sur: "...pretenden que me olvide. De aquellos compañeros que se hundieron en el mar. ¡Soñando con la gloria!" Subrayemos la frase "pretenden que me olvide"

El niño Juampi, dejó demudado a un Marcelo Tinelli al cantar "Héroes de Malvinas" (http://www.youtube.com/watch?v=JV9MayHH5cc)

Que podríamos decir que no sea laudatorio por los heavy metal del grupo "Ahura" cantando a los halcones de la fuerza aérea: http://www.youtube.com/watch?v=MNqo2CH-KTs

Repasemos ahora el homenaje internacional.

El máximo honor por la heroicidad argenta se encuentra en el libro del jefe de la flota británica, el almirante Sandy Woodward que con el honor que caracteriza a un auténtico enemigo expresó que estuvo a punto de tirar la toalla el 25 de mayo y que si la guerra duraba una semana mas, Dios sabe lo que hubiera pasado.

Evoquemos la carta con la que Pierre Closterman el mayor as francés de la aviación de la segunda guerra mundial, homenajeó a los pilotos argentos (CARTA DE PIERRE CLOSTERMANN A LOS PILOTOS ARGENTINOS

www.nacionalypopular.com/index.php?option=com_content...id..)

Y como final a toda orquesta, escuchemos a todo volumen el honor conferido a los argentos por los irlandeses del grupo The Wolfe Tones (http://www.youtube.com/watch?v=XDgO6NIXe0A). Esta canción tienen el mérito de repasar Malvinas desde los albores mismos de la causa de la Independencia, manera de decir que la causa nacional de las islas es parte indisociable de la Independencia Nacional.

Por qué cantamos

Usted se preguntará por qué cantamos en un artículo sobre muertos en combate, unos por el enemigo y otros exterminados por hermanos. Un poema expresa que muchos de los nuestros se han quedado sin abrazo y ello expone a la Patria a morir de tristeza. Dice también el poeta que cantamos porque el río de la Remalvinización suena con ruido ensordecedor y cuando el río suena, suena y sueña hasta el río.

Cantamos porque los sobrevivientes que son 14.400 y sus familias y Nuestros Muertos quieren que cantemos a ellos y su gesta, la de Malvinas, causa de nuestra época.

Para decirlo en los términos originales de la poeta Nacha Guevara:

"Cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos.

Épica y Estética de Guerreros

A diferencia de las exaltaciones bélicas que realizan imperios y potencias (Rusia, Inglaterra, Francia, Israel, EEUU) una Moralina publicitada entre nos hasta el hartazgo, cataloga a la guerra como "mala a secas" e instila un pacifismo patológico sobre un pueblo que manipulado por Inglaterra atacó una única vez, en la guerra llamada de la Triple Infamia. Lo malo o bueno de las guerras de independencia, liberación o resistencia es secundario, en principio son o no son de Independencia, Liberación y Resistencia o son cualquier otra cosa.

San Martín y Bolívar creían que la liberación y unidad continental eran guerra justa, Rivadavia y seguidores eran partidarios de todo lo contrario, por eso hicieron las Guerras Necesarias para lograr la balcanización de las heredades del imperio español.

San Martín sostenía que el sable era para enfrentar maturrangos y no degollar hermanos. Rivadavia, Mitre y otros hasta ayer nomás hicieron las "guerras necesarias" para que las armas argentas se usen pura y exclusivamente contra argentinos, por eso demonizan el uso de armas contra extranjeros de 1982. La Desmalvinización ordena que sea normal asesinar hermanos y pecado de Lesa Majestad parar un invasor.

A pesar del culto cuasi religioso que se tiene por las películas de acción norteamericanas hay poca o nula estética de la épica de 1982, porque se infectó a la población con el virus de lo feo que acompaña a lo malo.

Contra lo malo y feo se oponen lo bueno de la causa justa y lo bello de la épica con su necesaria estética. San Martín cruzó Los Andes escupiendo sangre por su tuberculosis y en mula, pero la estética de su épica lo requiere top model en un corcel inmaculadamente blanco.

Los ingleses han cantado loas al oficial de mas alto rango caído en Malvinas, el Teniente Coronel Herbert Jones, condecorado con la Cruz Victoria post mortem. Su viuda Sara fue designada Comandante de la Orden del Imperio Británico y es Teniente Diputada de Wiltshire. Dos de sus hijos el Teniente Coronel Rubert Jones y David Jones son oficiales de infantería. Herbert Jones está enterrado en el cenotafio británico en las islas y a su tumba le rindió honores el soldado argento Miguel Angel Trinidad dejando flores.

¿Qué se hizo en Argentina con el soldado que abatió al máximo oficial británico en combate franco? Fue condecorado con la Medalla al Ninguneo.

La muerte de Jones tiene sitial de honor para Inglaterra pero los historiadores cuestionan su actitud en combate. El ex oficial y teórico militar Spencer Fitz-Gibbon manifestó que a pesar de su indiscutible valor, Jones perdió de vista el panorama general de la batalla y no permitió que los jefes de subunidades ejercieran el mando, antes de su dramática pretensión de llevar la compañía hacia delante avanzando a pecho descubierto.

Mi profesión no aconseja aceptar una calificación psicológica a las apuradas sobre la conducta de una persona, menos de un combatiente, máximo tratándose de tamaño oficial.

¿Qué motivó la conducta sospechosamente impulsiva del teniente coronel Jones? Era un profesional de elite, pero como la mayoría británica pensó que el desembarco "sería un Picnic" y se descontroló al ver que no había paseo sino pesadilla. Julian Thompson comandante de los Royal Marines en Malvinas explicó que por eso su libro se llama "Non Picnic" porque esa guerra no fue un picnic. "Los argentinos pelearon muy bien y hubo momentos en que podría haber pasado lo contrario de lo que pasó". Ráspese la costra de cipayos locales mas papistas que el Papa para ver con qué pasión venden un producto contrario a la verdad histórica británica: "unos pobrecillos chicos de la guerra fueron demolidos por una armada profesional".

El almirante máximo de la flota Sandy Woodward en su libro sobre Malvinas intitulado "One Hundred days" (100 dias), reconoció que el 25 de mayo planteó a Londres la posibilidad de volver con la frente marchita y que si la guerra duraba una semana mas el resultado podría haber sido diferente.

Repudiando desaprensivamente el rigor y objetivismo de Malvinas, tal como lo expresan los máximos jefes británicos, la Guerra de Desmalvinización librada en Argentina silencia los actos de épica y estética de los argentos. Los británicos reconocen que ganaron 10 a 9, en tiempo de descuento y con el referí a favor. Operaciones culturales y mediáticas nos manipulan psicológicamente para hacer creer que perdimos 10 a cero por paliza y goleada.

¿Y el soldado argento que mató al máximo oficial británico? Se trata de Oscar Ledesma de quien no sabemos si tenía 18 o 19 años en ese entonces, vaya cosa de enorme importancia, sit gratia jocandi.

Hoy, 32 años después Ledesma une la estética a la épica publicando un libro de poesía del que rescatamos unas cuartetas "Volveremos más gastados/iracundos/olvidados"

Épica, estética y ética del argento mas condecorado

Señalan los escolares de Formosa que Rivero en 1834 y Poltronieri en 1982 están unidos por hilos áureos de patria. Ambos son paisanos, ambos analfabetos y los dos son héroes de máxima perfomance.

La épica de Poltronieri se aprecia en el film "El Héroe del Monte Dos Hemanas" dirigido por Rodrigo Vila, a paladearse completo en: http://www.youtube.com/watch?v=FVPbqRXSxws

La estética de Poltronieri es rústica como la sencillez de buen paisano, ella se expresa en el filme y en todos los reportajes que ha brindado.

¿Qué hay de su Ética? Asumo la responsabilidad de lo que sigue, pero es lo que pienso como médico, luego de frecuentar a Poltronieri.

Jean Paulhan escribió su novela "El guerrero aplicado" y Lacan sobre el soldado impecable que protagoniza la trama, definió el concepto de la Destitución Subjetiva, que para que se entienda, indica el paroxismo de la mayor realización de un sujeto. En esto Lacan es tan clásico como Freud ("Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte")

Un destino aciago sin Malvinas condenaba a Poltronieri a ser un paisano mortesino, sometido a las ignominias de un Martín Fierro postmoderno. Pero Malvinas le dio la chance de aplicar como guerrero, del mismo modo que a Rivero, cosa advertida por pocos, repudiada por el establishment pero comprendida por adolescentes de la escuela del teniente Roberto Estévez.

Nada de trauma a pesar del barro y la mierda. Para Poltronieri la causa patria se une a la Providencia, regalo de Dioses como sostenían los héroes de la Magna Grecia.

Un zapanata, hominis cipayus mitad zapallo y otro tanto papanata arguyó que "Poltro" fue un Maradona en Malvinas porque era analfabeto. Este punto de vista es tan elocuentemente cipayo y canalla como el de una Academia de Historia oficial que dictaminó que Rivero no pudo ser patriota porque los analfas no tienen conceptos elevados como el de Patria. Ahora se comprende siguiendo la definición de Bertold Brecht, lo que es un Analfa-Bestia universitario.

Contraprueba al canto, sugiero algo similar para los pilotos que en una inferioridad militar que avergonzaba la gomera de David, demolieron gran parte de la poderosa flota británica, provocando el asombro del mundo y de la historia para siempre. Pilotos que con portación de educación universitaria, tenían según considera este psiquiatra, una enfermedad igual a la de "Poltro". A esa dolencia los griegos llamaban Hybis para diagnosticar la Épica de sus Ulises y distinguirla de la locura común.

Resulta obvia la diferencia que formulamos con el manejo del término que realizan el Dr Nelson Castro y los médicos sajones David Owen y Jonathan Davidson. Hegel explicó con el ejemplo de Napoleón que el mucamo no reconoce al héroe cuando lo ayuda con su comida y excrementos. En el hinodoro la bosta del héroe es excremento común, porque es en los campos de Marte donde el héroe causa la mierda áurea de sus enemigos.

Dos Guerras, Dos Héroes

No hubo en Malvinas una "guerra" en términos estrictos sino un enfrentamiento militar sin declaraciones de guerra y en 1989, el gobierno argentino firmó una rendición incondicional sin disparar un tiro. Monseñor Podestá aclaró que la colisión de 1982 fue apenas una batalla, solo una sola batalla de una guerra iniciada en 1763, hay que tomarlo a la letra.

Aceptemos la convención y hablemos de dos guerras, la de 70 días en 1982 librada en las islas y la Guerra de Desmalvinización de estos primeros 32 años, de ella mencionamos los caídos, hablemos ahora de los que están vivos, coleando y luchando.

Héroes de lujo del enfrentamiento en las islas, con todo derecho marcharon a silencio apagado el eco de los últimos disparos en Malvinas. Otros como Carlos Hugo Robascio y Rubén Moro luchan con la investigación erudita, Pablo Carballo no les marcha en zaga.

Nos referimos a Miguel Angel Trinidad mas arriba y no olvidemos a César Trejo, enfermero en 1982 y comando contra la Guerra de Desmalvinización desde hace 32 años.

Ismael Poltronieri fue super héroe en Malvinas y combate en primera línea todos los días. Esteban Tries fue héroe por excelencia en las islas aunque le negaron la condecoración y ha tenido voluntad y genio suficiente para organizar y motorizar la primer marcha de regreso de veteranos de junio del 2013. (http://www.youtube.com/watch?v=KB1OHvPcI8g)

Los soldados, oficiales y generales de las FFAA de la Desmalvinización se cuentan de a miles y están tanto o mejor pertrechados en poder de fuego y dinero como los británicos en 1982.

La Guerra de 250 años, iniciada con la primera invasión al continente de 1763 y la primera a Malvinas de 1765 fue y es sin variante alguna, combate de un David escasamente armado contra un Goliat armado hasta los dientes. La diferencia entre el pastor que lucha y el guerrero profesional vale para los tiros y para el combate de 2 siglos y medio, librado como guerra de cuarta generación en política, cultura, psicología del pueblo y alma de las gentes.

Quiénes desproveen de "armas" a las FFAA de la Remalvinización son los mismos que destinan millones de dólares, oportunidades, cátedras, medios de comunicación, programas de tv y películas a los militantes de la Desmalvinización.

¿Para qué cantamos?

Cantamos para que encarne el espíritu que en 1763 tuvo Pedro de Ceballos deteniendo la primera invasión, los defensores de 1806 y 1807, David Jewett en 1820, Rivero en 1834, Rosas, San Martín, Mansilla, Brown y Thorne en 1845. Y las protestas por el ataque de la goleta norteamericana a Malvinas de 1832 que Sarmiento hizo en Washington en 1866, el grupo FORJA denunciando la dominación cultural y el juez Lozada frenando la angurria de los frigoríficos británicos.

Cantamos al son de guerras de cuarta generación con la esperanza de que otros argentos se percaten que la decisión británica sobre el Atlántico Sur, ora en los mares y Malvinas, ora en el continente tiene una coherencia de acero desde hace 250 años mientras que nosotros vamos y venimos de la amnesia y en cada enfrentamiento tenemos que empezar menos cero como Sísifo. Las decisiones imperiales responden a una estrategia no modificada un ápice en doscientos cincuenta años, no son caprichos ramplones de piratas.

Si se acepta que en otros países usan un manual de procedimientos de espionaje, guerra psicológica, invasiones militares, operaciones de "seducción", relaciones carnales, empoderamiento comercial y compra de cipayos a mansalva, qué razón hay para pensar que esto no se hace acá.

Luchamos inspirados en el Presidente Illia logrando aquella enorme victoria diplomática en la ONU y los jóvenes del grupo Cóndor en 1966. Cantamos al son de los gritos de guerra de los miles de héroes que dieron cátedra de valor en 1982.

Cantamos para que la justa honra a los muertos no agote en nuestros corazones la muerte de la honra. Manteniendo la antorcha viva en todos los terrenos, lograremos que se encarne en cada uno de nosotros, la llama de estos primeros 250 años de resistencia. Malvinas y la Segunda Independencia aún no concretada, es causa que nos llega desde nuestros padres, abuelos y bisabuelos, y que nos convoca a jugar nuestra parte. Los hijos preguntan hoy, nuestros nietos mañana:

¿Militas junto a los remalvinizadores o combates por la Remalvinización?

(*)Se dice que miles de argentos manifestaron su deseo de ser voluntarios en el 82, se habla de 20 a 200.000 que todavía no tienen nombre y apellido. Empecé con el tema hace 32 años y en el último tiempo trabajo en tandem con Domingo Dellepiane, oficial de artillería que luchó en Malvinas. Tengo voz pública en los programas de RADIO GRAFICA conducidos por L. Molinari, A. Lado, K. Aira y la conducción general de Gabriel Fernández.